Tras casi cinco años de exilio y lucha por ser reconocidas, las futbolistas afganas están a punto de recuperar su lugar en el fútbol internacional. Una decisión histórica de la FIFA permitirá que el equipo femenino de Afganistán compita oficialmente, aun sin el aval de su federación nacional.
El fallo, aprobado por el Consejo del organismo en Vancouver, modifica una norma clave: hasta ahora, la FIFA solo reconocía selecciones nacionales a través de sus respectivas federaciones. Sin embargo, en el caso de Afganistán —donde el régimen talibán prohibió el deporte femenino tras su regreso al poder en 2021— esa vía había dejado a las jugadoras completamente excluidas.
Un cambio sin precedentes
La enmienda otorga a la FIFA la facultad de autorizar selecciones en “circunstancias excepcionales”, especialmente cuando las jugadoras enfrentan discriminación o exclusión por razones ajenas a su control.
El presidente del organismo, Gianni Infantino, calificó la decisión como “un paso poderoso y sin precedentes”, al destacar que permitirá convertir en hechos los principios de inclusión e igualdad en el deporte.
Un equipo en el exilio
Desde 2021, las futbolistas afganas han vivido dispersas en países como Australia, Estados Unidos y diversas naciones europeas. Muchas huyeron del país tras la llegada de los talibanes, en una evacuación coordinada en parte por la ex capitana Khalida Popal.
Durante este tiempo, el equipo ha competido de manera informal bajo el nombre “Afghan Women United”, respaldado por la FIFA, pero sin reconocimiento oficial. Más allá de lo deportivo, las jugadoras han insistido en que su lucha es también por identidad y dignidad.
“Estamos cansadas de que nos llamen refugiadas”, expresó la jugadora Zainab Mozaffari en declaraciones recogidas previamente. El nuevo fallo responde directamente a esa demanda.
Lo que viene para Afganistán
Aunque la decisión llega demasiado tarde para que el equipo aspire al Mundial Femenino de 2027, que se celebrará en Brasil, sí abre la puerta a su participación en el proceso clasificatorio rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Como parte del regreso, el equipo tiene previsto un campamento de entrenamiento en Nueva Zelanda, donde enfrentará a las Islas Cook. Además, la FIFA brindará apoyo financiero, técnico y humano durante al menos dos años.
Un precedente global
Más allá del caso afgano, la reforma establece un precedente importante: el organismo podrá intervenir cuando una federación discrimine a sus propias jugadoras, evitando que queden fuera del sistema internacional.
Se trata de un giro significativo en la gobernanza del fútbol mundial, que pone en el centro a las deportistas y no a las estructuras políticas. Para las futbolistas afganas, es algo más que una oportunidad deportiva: es la posibilidad de volver a representar a su país y recuperar una identidad que nunca dejaron atrás.
