En menos de una década como profesional, María Fassi se ha consolidado como uno de los principales rostros del golf nacional. Sin embargo, más allá de resultados y rankings, la mexicana tiene claro que su mayor objetivo no está únicamente en los trofeos, sino en el impacto social que pueda generar.
Con participaciones en los Juegos Olímpicos de Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y Juegos Olímpicos de París 2024, además de actuaciones destacadas en majors como el U.S. Open y el Evian Championship, Fassi ha construido una trayectoria sólida. A ello se suma su ingreso al Salón de la Fama de la Women’s Golf Coaches Association, gracias a su paso por la Universidad de Arkansas.
Pero su ambición va más allá del rendimiento deportivo.
“Mi sueño sería ganar majors o una medalla olímpica, pero mi legado quiero que sea inspirar y tocar el corazón de la gente”, afirma.
Riviera Maya, vitrina y reto
Fassi será una de las protagonistas del Riviera Maya Open 2026, el único torneo del LPGA Tour en Latinoamérica, que se disputará en el campo El Camaleón.
La edición pasada dejó buenas sensaciones: fue la única mexicana en superar el corte. Ahora, con mayor experiencia, busca competir por el título y darle una alegría al país.
Un propósito que nació en familia
El motor de su faceta social tiene nombre propio: Josefina, su prima con parálisis cerebral. Un episodio vivido en la adolescencia marcó su vida cuando intentó ayudarla a golpear una pelota de golf.
Ese momento dio origen a su fundación, Fassi’s Friends, creada en 2021.
“Cuando logró pegarle, la felicidad que mostró nos cambió a todos. Ahí entendí que el deporte puede transformar vidas”.
La organización ofrece clases gratuitas de golf a niños con y sin discapacidad, sin importar su condición económica. En cinco años ha impactado a más de mil niños y 600 familias, principalmente en Arkansas.
Romper estigmas
Uno de los objetivos de Fassi es derribar la idea de que el golf es un deporte elitista.
A través de Fassi’s Friends, busca generar inclusión y abrir oportunidades a sectores que históricamente han estado alejados de esta disciplina.
Su visión es expandir el proyecto a México y Argentina, aunque reconoce que el principal obstáculo es financiero.
“Expandirse cuesta mucho dinero. Estamos en crecimiento, pero es el camino que quiero tomar”.
Entre patrocinadores y compromiso
Pese a contar con patrocinadores importantes, Fassi admite que sostener su fundación implica un reto constante. La recaudación anual oscila entre 125 mil y 175 mil dólares, recursos que apenas cubren parte de las actividades.
Aun así, destaca el respaldo no solo económico, sino también estructural y estratégico de sus aliados.
Competir y trascender
Mientras se mantiene como una de las mejores golfistas mexicanas del mundo, Fassi equilibra su carrera deportiva con su vocación social.
Su meta inmediata es competir al máximo nivel en la Riviera Maya. Pero su meta de vida es otra: dejar huella más allá del campo.
Porque, para ella, el verdadero triunfo no se mide solo en golpes bajo par, sino en la capacidad de cambiar vidas.
