Redacción
Con un mensaje centrado en la alegría, el entusiasmo y la responsabilidad social del deporte, jugadores, cuerpo técnico y directivos del Club Gallos Blancos participaron en la misa de inicio de temporada celebrada en la capilla de la Nueva Catedral.
Durante la homilía, Mons. Fidencio López Plaza destacó que Dios acompaña a cada integrante del equipo y recordó que detrás de ellos existen miles de aficionados que acuden al estadio en busca de momentos de felicidad y esperanza.
El obispo exhortó a los futbolistas a disfrutar cada partido y a valorar el privilegio de jugar, subrayando además la importancia de mantener una conexión cercana con la afición, que encuentra en el deporte una fuente de identidad y alegría.
Como parte de su mensaje, compartió 11 reflexiones, en alusión al número de jugadores que saltan al campo de juego. Entre ellas destacó que “Dios es alegre y juega; la creación es fruto del juego de Dios”, así como la idea de que la vida cristiana es un camino de virtudes y que el deporte representa un espacio privilegiado para cultivarlas.
Asimismo, señaló que el deporte trasciende el ámbito individual al poseer un profundo valor social, ya que fortalece la comunidad y constituye una expresión concreta de comunión y participación.
Antes de concluir la celebración, Mons. Fidencio invitó a los presentes a recordar que tienen la capacidad de llevar alegría a los demás. Como gesto simbólico, pidió a cada asistente enviar en ese momento un mensaje a una persona importante en su vida.
Al término de la misa, el Club Gallos Blancos entregó al obispo una playera personalizada con su nombre y el número 10, en reconocimiento a su condición de décimo obispo de Querétaro. Además, recibió un balón representativo del equipo femenil como muestra de agradecimiento por su cercanía y apoyo.
