Las pausas de hidratación implementadas durante el Mundial de 2026 no modificaron el desarrollo de los partidos ni influyeron en sus resultados, aunque la FIFA aún no ha decidido si mantendrá esta medida en futuras competiciones, afirmó Arsène Wenger, director de Desarrollo Global del Fútbol del organismo.
En la víspera de la final entre España y Argentina, el exentrenador del Arsenal explicó que la FIFA realizará una evaluación integral del torneo antes de definir si las pausas obligatorias de tres minutos continuarán formando parte del reglamento.
«Tenemos que analizar tras el Mundial cuál fue el impacto. A mí no me pareció que la pausa cambiara los resultados de la competición. Pero estamos aquí para servir a la gente que ve el fútbol», declaró Wenger.
Durante el torneo, la FIFA estableció una pausa de hidratación a la mitad de cada tiempo en todos los encuentros, independientemente de las condiciones climáticas, con el objetivo de proteger la salud de los futbolistas.
La decisión, sin embargo, generó opiniones divididas. Diversos críticos consideraron que las interrupciones afectaban el ritmo de juego y favorecían la inclusión de espacios publicitarios adicionales en las transmisiones televisivas. En los primeros partidos del campeonato, algunos aficionados manifestaron su descontento con abucheos durante las pausas.
Entre quienes respaldaron la medida estuvieron el seleccionador de España, Luis de la Fuente, y el capitán de Países Bajos, Virgil van Dijk, quienes reconocieron su utilidad en condiciones de calor extremo, aunque cuestionaron su aplicación en estadios cubiertos o en sedes con temperaturas moderadas.
Por su parte, el entrenador de Inglaterra, Thomas Tuchel, consideró que las pausas tuvieron un impacto mayor al previsto y alteraron el ritmo de los encuentros, mientras que el seleccionador de Uruguay, Marcelo Bielsa, sostuvo que las interrupciones no aportaron beneficios al espectáculo y afectaron la esencia del juego.
Wenger explicó que la FIFA decidió aplicar la medida de manera uniforme debido a las marcadas diferencias climáticas entre las sedes de México, Estados Unidos y Canadá.
«En algunos partidos era realmente necesario y, como no queríamos que hubiera diferencias entre los encuentros, decidimos aplicarlo en todos. Realizaremos un análisis en profundidad tras la competición», señaló.
El directivo añadió que desde el punto de vista médico las pausas fueron justificadas en varios encuentros, aunque reconoció que en estadios cubiertos y en condiciones más frescas la medida fue menos aceptada.
«Aún no hemos llegado a una conclusión», concluyó Wenger.
