Redacción
Los Tigres de Asia respondieron y se ponen segundos en el Grupo A de la Copa del Mundo
Corea del Sur se quedó con una histórica victoria en Guadalajara. El conjunto asiático vino de atrás, mostró carácter, buen futbol y calidad técnica para imponerse 2-1 sobre Chequia. Los Reds conquistaron el Estadio Guadalajara y también el corazón de los aficionados tapatíos, que se volcaron en apoyo al próximo rival de México.
La noche fue especial para Guadalajara. El sueño de Jorge Vergara (QEPD) se hizo realidad: la casa de Chivas albergó por primera vez un partido de Copa del Mundo. Años de trabajo y visión de la familia Vergara se vieron cristalizados cuando el balón comenzó a rodar en territorio tapatío, en el primero de los cuatro encuentros que recibirá el Estadio Guadalajara durante la justa mundialista.
El tradicional cántico que se popularizó durante la Copa del Mundo de 2002, “¡Dae-han-min-guk!, ¡Dae-han-min-guk!”, retumbó en el inmueble gracias a la numerosa presencia de aficionados surcoreanos que acudieron para alentar a su selección.
La conexión entre mexicanos y coreanos se fortaleció aún más con los gritos de “¡Corea, Corea!” y los constantes “oles” que acompañaron cada secuencia de pases del representativo asiático.
La primera llegada de peligro fue para Corea del Sur. Lee Jae-sung habilitó a Son Heung-min, quien sacó un disparo que fue desviado a tiro de esquina. El histórico delantero se acercó a cobrar y de inmediato encendió a la afición. Minutos después, Lee Kang-in probó con un disparo de media distancia que fue bien contenido por Matej Kovář, evitando el primer gol del encuentro.
Mientras República Checa apostaba por aprovechar errores rivales y explotar su fortaleza física, Corea exhibía destellos de la calidad de sus futbolistas. Uno de ellos fue Hwang In-beom, quien ejecutó una elegante ruleta que arrancó aplausos y levantó a los aficionados de sus asientos.
Son fue el hombre más insistente de la primera mitad. Primero lo intentó con un disparo lejano y después generó espacio con una gran acción individual para sacar un zurdazo que pasó rozando el poste. La frustración del capitán coreano era evidente ante la falta de contundencia.
Al inicio del complemento, Lee Kang-in volvió a generar peligro con un disparo que fue rechazado por Kovář. Lee Jae-sung aprovechó el rebote, pero tampoco logró concretar. Poco después, Jae-sung filtró un balón para Son, quien controló, se abrió espacio dentro del área y definió con un toque bombeado. Sin embargo, el guardameta checo volvió a aparecer con una gran intervención.
Cuando mejor jugaba Corea, República Checa encontró la ventaja gracias a una de sus principales armas: el juego aéreo. Tras un largo saque de banda ejecutado por Tomáš Souček, Ladislav Krejčí apareció en el primer poste y conectó un potente remate para vencer al arquero coreano y marcar el 1-0.
El gol silenció momentáneamente a la afición surcoreana y desató la celebración de los pocos, pero ruidosos, seguidores checos presentes en las tribunas. El tanto cayó como un balde de agua fría para los asiáticos.
Lejos de bajar los brazos, Corea respondió con personalidad. La igualdad llegó gracias a una auténtica genialidad. Lee Kang-in filtró un pase preciso para Hwang In-beom, quien controló dentro del área, eludió al portero con un recorte y, con un toque suave y bombeado, envió el balón al fondo de las redes para firmar el 1-1 y hacer estallar al Estadio Guadalajara.
El partido ganó intensidad y República Checa estuvo cerca de recuperar la ventaja. Tomáš Souček apareció de cabeza y parecía marcar el segundo tanto de su equipo, pero la anotación fue invalidada por fuera de lugar.
