Anastasia Potapova protagonizó una jornada memorable en el Abierto de Madrid al derrotar a Karolina Pliskova por 6-1, 6-7 (4) y 6-3, resultado con el que avanzó a las semifinales del torneo.
Al sellar el triunfo, la tenista se dejó caer de rodillas sobre la cancha, se cubrió el rostro y rompió en llanto, reflejando la intensidad emocional del momento.
La jugadora, nacida en Rusia, se convirtió en la primera “lucky loser” en alcanzar unas semifinales de un torneo WTA 1000.
Su victoria tuvo aún más mérito luego de un duelo lleno de altibajos. Potapova dominó el primer set con claridad, pero dejó escapar tres puntos de partido en la segunda manga y terminó cediéndola en el desempate.
En el capítulo definitivo también tuvo que reaccionar, ya que comenzó abajo 1-3 antes de recuperar el control y quedarse con el pase.
Después del encuentro, aseguró que recibió una motivación especial con la llegada de su pareja, el tenista neerlandés Tallon Griekspoor, quien estuvo presente para apoyarla desde las gradas.
Potapova incluso comentó que él merece parte del crédito por la victoria, al destacar su sinceridad y la manera en que la impulsa.
En busca de la final, ahora enfrentará a la ucraniana Marta Kostyuk.
Kostyuk aseguró su lugar en semifinales luego de superar con autoridad a la checa Linda Noskova por 7-6 (1) y 6-0.
Potapova había ingresado al cuadro principal pese a perder en la fase clasificatoria, aprovechando una baja de última hora, condición conocida como “lucky loser”.
De acuerdo con la WTA, es la primera jugadora con esa etiqueta que llega a semifinales de un evento de esta categoría desde la creación del formato en 1990.
