La estrategia de id Software frente a la piratería durante los primeros años de DOOM fue muy distinta a las medidas que actualmente utiliza la industria para proteger sus videojuegos.
Durante un panel de QuakeCon 2026, John Romero, uno de los creadores de DOOM, reveló que el estudio no solo toleró la distribución informal del juego en Taiwán durante la década de 1990, sino que decidió contactar a algunos de los principales vendedores y convertirlos en distribuidores legales.
La estrategia surgió a partir del modelo de negocio con el que DOOM llegó al mercado en 1993. El videojuego fue distribuido bajo el sistema shareware, mediante el cual el primer episodio podía obtenerse y compartirse gratuitamente, mientras que los jugadores debían pagar para acceder al resto del contenido.
Para id Software, que el primer episodio circulara ampliamente no necesariamente representaba una pérdida económica. Al contrario, permitía que millones de personas conocieran el juego y posteriormente adquirieran la versión completa.
id Software decidió negociar con los piratas
Romero recordó que en Taiwán era común encontrar múltiples cajas que contenían copias del episodio shareware de DOOM. En lugar de iniciar una batalla legal contra los vendedores, la compañía decidió aprovechar la situación.
De acuerdo con el desarrollador, id Software contactó a algunos de los principales distribuidores informales y les ofreció comprar cajas oficiales a precios muy reducidos.
La operación permitió que aquellos vendedores pasaran de distribuir copias no autorizadas a comercializar legalmente el videojuego.
La filosofía del estudio, explicó Romero, era sencilla: lo importante era conseguir que DOOM llegara a la mayor cantidad posible de jugadores.
La estrategia también estaba relacionada con la forma en que id Software obtenía ingresos. El episodio gratuito funcionaba como una demostración a gran escala: mientras más personas jugaran, mayor era la posibilidad de que una parte de ellas terminara comprando la versión completa.
Un modelo diferente al de la industria actual
La historia adquiere especial relevancia en un momento en que la piratería continúa siendo uno de los principales conflictos de la industria del videojuego.
Actualmente, las compañías recurren a sistemas DRM, restricciones de acceso, medidas contra la modificación de archivos y acciones legales contra sitios de distribución y emulación.
El modelo utilizado por id Software en los años 90 partía de una lógica diferente: la prioridad era ampliar la distribución y convertir la popularidad del juego en ventas.
DOOM terminó convirtiéndose en uno de los videojuegos más influyentes de la historia y en una de las principales referencias del género de los shooters en primera persona.
Las declaraciones de Romero también se producen en medio del debate sobre la preservación de videojuegos, particularmente ante el cierre de estudios, servidores y plataformas que pueden provocar que títulos antiguos dejen de estar disponibles.
Para el creador de DOOM, preservar esa historia resulta fundamental. Y la experiencia de id Software con la distribución del juego demuestra que, en los primeros años de la industria digital, la relación entre piratería, distribución y ventas podía ser mucho más compleja de lo que sugieren las actuales políticas antipiratería.
