La computación cuántica dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una herramienta con aplicaciones comerciales reales, de acuerdo con el informe Quantum Technology Monitor 2026 elaborado por McKinsey.
El estudio señala que más de 300 organizaciones en todo el mundo ya trabajan activamente con tecnologías cuánticas para resolver problemas específicos de negocio, marcando una transición desde proyectos experimentales hacia modelos de adopción empresarial más amplios.
Según el análisis, las compañías líderes han comenzado a integrar capacidades cuánticas en procesos operativos completos, abandonando la fase exclusiva de pruebas piloto y avanzando hacia la generación de valor económico tangible.
McKinsey estima que la computación cuántica podría generar entre 1.3 y 2.7 billones de dólares en valor económico global para el año 2035. Este impacto provendría tanto de la optimización de procesos existentes como de la creación de nuevas aplicaciones en sectores como energía, química, finanzas, farmacéutica, transporte e industrias avanzadas.
El informe identifica que la industria atraviesa un “punto de inflexión comercial”, impulsado por una adopción cada vez más extendida entre empresas privadas. Actualmente, el 72 por ciento de las aplicaciones cuánticas se desarrollan dentro de compañías, reflejando un cambio respecto a etapas anteriores dominadas por organismos públicos y centros de investigación.
La inversión empresarial también muestra un crecimiento acelerado. Durante 2025, una de cada tres compañías involucradas en proyectos cuánticos destinó más de 10 millones de dólares a estas iniciativas, mientras que un 7 por ciento superó los 50 millones de dólares en inversión.
Los recursos se orientan principalmente al desarrollo de casos de uso, integración tecnológica con sistemas existentes y formación de capacidades internas. Paralelamente, gana terreno el modelo denominado “quantum-as-a-service”, que permite acceder a capacidades de computación cuántica mediante plataformas en la nube.
Entre los sectores que registran mayores avances destacan la química, las ciencias de la vida, la logística y los servicios financieros. En estas industrias, la tecnología se utiliza para simulaciones complejas, optimización de procesos y modelización de riesgos.
El ecosistema empresarial también muestra un fortalecimiento de las startups especializadas. La inversión global en empresas emergentes del sector alcanzó los 12 mil 600 millones de dólares durante 2025, con una fuerte participación de capital privado y una creciente consolidación del mercado.
McKinsey prevé que el mercado interno de tecnologías cuánticas podría alcanzar un valor de entre 60 mil y 100 mil millones de dólares para 2035. La evolución del sector apunta a una transición desde desarrollos personalizados hacia plataformas estandarizadas y escalables respaldadas por servicios en la nube y herramientas de software especializadas.
Desde la perspectiva tecnológica, el principal desafío ya no se centra únicamente en la capacidad de procesamiento, sino en la escalabilidad, la integración y la confiabilidad de los sistemas. Persisten retos relacionados con infraestructura, hardware auxiliar y tiempos de maduración tecnológica.
El informe destaca que el enfoque con mayores posibilidades de éxito a corto plazo es el modelo híbrido, que combina computación clásica, inteligencia artificial y procesamiento cuántico para resolver problemas concretos mientras continúa el desarrollo de sistemas más avanzados.
Finalmente, McKinsey advierte que la preparación organizacional será un factor decisivo en los próximos años. Las empresas que desarrollen talento especializado, identifiquen casos de uso estratégicos y establezcan alianzas tecnológicas tendrán mayores posibilidades de aprovechar las oportunidades que ofrece esta nueva etapa de la computación cuántica.
