Las plataformas de apuestas deportivas y casinos en línea dejaron de operar legalmente en Brasil este martes, luego de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ordenara su prohibición y suspendiera también la publicidad relacionada con estas actividades.
La medida fue anunciada el 25 de septiembre y comenzó a aplicarse de manera definitiva el 6 de octubre. El gobierno argumentó que las apuestas representan un problema de salud pública y contribuyen al endeudamiento de las familias.
El veto fue establecido mediante un decreto provisional que deberá ser analizado por el Congreso brasileño. De no recibir respaldo legislativo dentro del plazo correspondiente, la medida perderá vigencia.
Empresas advierten sobre el mercado clandestino
Las asociaciones que representan a las empresas de apuestas cuestionaron la prohibición y advirtieron que podría favorecer el crecimiento de plataformas clandestinas, donde los usuarios carecerían de mecanismos de protección.
El gobierno, por su parte, anunció operativos para bloquear sitios que continúen ofreciendo servicios sin autorización. Desde el anuncio de la medida se solicitaron bloqueos contra miles de páginas y perfiles utilizados para promover apuestas ilegales.
El fútbol pierde una de sus principales fuentes de ingresos
La prohibición también afecta al fútbol brasileño, que durante los últimos años estableció una fuerte dependencia comercial de las casas de apuestas.
Desde la liberalización de las apuestas en 2018, estas empresas se convirtieron en patrocinadores de clubes, torneos, estadios y transmisiones deportivas. Al menos 13 de los 20 equipos de la primera división mantenían acuerdos comerciales con compañías del sector, por un valor conjunto estimado en alrededor de 1,000 millones de reales anuales.
La medida afecta además a otras disciplinas deportivas que habían incorporado a las empresas de apuestas como patrocinadores.
Oposición cuestiona el momento de la prohibición
Flávio Bolsonaro, uno de los principales dirigentes de la oposición, criticó la decisión y cuestionó que Lula la anunciara pocos días antes de las elecciones.
También responsabilizó al gobierno por la expansión de las apuestas en internet y cuestionó que la prohibición se estableciera mediante un decreto provisional.
Las empresas del sector acudieron a la Corte Suprema apenas tres días después del anuncio para solicitar la suspensión de la medida. Argumentaron que el veto afecta derechos adquiridos por compañías que habían obtenido autorización para operar bajo el marco regulatorio establecido en años anteriores.
Miles de sitios fueron bloqueados
Como parte de las primeras acciones contra las plataformas no autorizadas, el gobierno brasileño ordenó el bloqueo de 506 sitios web considerados irregulares.
Posteriormente, las autoridades informaron que habían solicitado el bloqueo de 5,209 páginas y más de 2,000 perfiles en redes sociales relacionados con apuestas ilegales.
Un mercado que movía miles de millones
Las apuestas deportivas en internet fueron legalizadas en Brasil en 2018, durante el gobierno de Michel Temer, pero su regulación se concretó posteriormente durante la administración de Lula.
Antes de la prohibición, el Ministerio de Hacienda había autorizado a 85 empresas, algunas de ellas extranjeras, que operaban entre 188 y 193 marcas y plataformas a nivel nacional.
Durante 2025, el sector movilizó más de 220,600 millones de reales, equivalentes a unos 44,300 millones de dólares. En ese mismo año, el Estado recaudó aproximadamente 9,000 millones de reales en impuestos derivados de la actividad.
La prohibición modifica de manera drástica un mercado que en pocos años se había convertido en una de las principales fuentes de patrocinio del deporte brasileño y en una importante actividad económica para el país.
