Redacción
Al César lo que es del César. Esa eterna e histórica afirmación es la que abrazamos hoy para hablar de Klay Thompson. Desde que abandonó los Warriors –incluso antes– ha sido muy criticado por no ser el jugador que era, por meter menos, por defender poco… Sí, se le ha dado por todos lados, y justo por ello hoy merece que hagamos un paréntesis, no por motus propio, sino porque su juego más reciente así lo exige.
Si bien sus primeros pasos como jugador de los Miami Heat han sido duros –nadie en el equipo se libraba–, el escolta de 36 años ha sabido esperar su momento para enlazar ahora tres excelentes actuaciones, la última de ellas de 30 puntos (y con canasta ganadora) ante Los Angeles Clippers.
Verle a tal nivel es un novedad. Obviamente no se le había olvidado jugar, pero no es menos verdad que desde el lejano 8 de abril de 2024 –aún en San Francisco– no alcanzaba la treintena de puntos en un partido.
Sin duda está encontrando su lugar en Florida junto a Giannis Antetokounmpo. Su papel es fundamentalmente el de anotar, el de amenazar desde fuera y ser determinante desde ahí. Pues bien, contra los Clippers, y con el tiempo a punto de extinguirse, clavó un triple desde la esquina a un segundo del final para dar la victoria a los suyos por 116-117. He aquí el gran momento.
Verle a tal nivel es una gran alegría, pero está por ver hasta qué punto es sostenible. No hablamos de que se establezca en los 30 puntos (ni en 20), pero sí de que encuentre una regularidad que ayude a que los Heat sean cada vez más fiables. Erik Spoesltra confía en él, y nosotros también.
