El esloveno Tadej Pogacar, vencedor este sábado de la etapa con final en Le Markstein y líder del Tour de Francia, aseguró que su principal rival, el danés Jonas Vingegaard, sigue siendo un adversario de gran nivel, aunque consideró que en esta edición de la competencia le ha faltado «un pequeño algo» respecto a temporadas anteriores.
Tras sumar su cuarta victoria de etapa en la presente edición, Pogacar destacó el trabajo de su equipo para endurecer la carrera y crear las condiciones que le permitieran luchar por el triunfo.
«Sabíamos que era una de las etapas de montaña más difíciles y lo aprovechamos con el equipo que tenemos. Hicimos la carrera dura para sacar ventaja de la oportunidad. En la última subida hubo una batalla muy bonita y mucho respeto entre todos los rivales. Quería rematar el gran trabajo del equipo y disfrutar del ambiente, uno de los más impresionantes que he vivido», comentó.
Sobre la actuación de Vingegaard, el vigente campeón del Tour elogió el rendimiento del ciclista danés, aunque señaló que percibe una ligera diferencia con respecto a sus mejores versiones.
«Cuando tiró del grupo en el puerto de Haag hizo una actuación increíble. Es realmente fuerte. Pero, para ser sincero, creo que le falta un pequeño algo con respecto a los últimos Tours: un poco de explosividad, un poco de garra. En las subidas más largas quizá encuentre ese plus y me deje atrás; nunca se sabe. Está muy cerca de mi nivel», afirmó.
Pogacar también reconoció que afronta esta edición con un mejor estado de ánimo que el año pasado, cuando sufrió físicamente durante la última semana de competencia.
«El año pasado la tercera semana fue muy difícil para mí. Después de la etapa de La Plagne estaba tiritando por la lluvia, me dolía la rodilla y solo sentía alivio de haber terminado. Quizá por eso estaba un poco más serio con los medios. Este año la moral es buena, aunque también hay momentos complicados», explicó.
El ciclista del UAE Team Emirates reveló que hace apenas unos días atravesó una jornada complicada y que una conversación con su pareja, la también ciclista Urska Zigart, le ayudó a recuperar la confianza antes de la etapa.
Finalmente, aclaró que el gesto que muchos interpretaron como una sonrisa durante la ascensión final era, en realidad, una expresión del esfuerzo que estaba realizando.
«Es mi gesto de sufrimiento. Parece que estoy sonriendo, pero en realidad estoy sufriendo, aunque de una buena manera. No es el sufrimiento de cuando estás completamente vacío», concluyó.
