La Copa del Mundo de 2026 marcará un precedente en la historia del futbol internacional al incorporar pausas obligatorias de hidratación durante todos los partidos, una medida impulsada por la FIFA ante las condiciones climáticas extremas previstas en diversas sedes del torneo.
Con esta disposición, los encuentros serán detenidos durante tres minutos en dos momentos específicos del juego, alrededor de los minutos 22 y 67, con el objetivo de permitir que jugadores y árbitros se rehidraten y reduzcan los riesgos asociados a las altas temperaturas.
La decisión refleja la creciente preocupación por el impacto que el calor tiene en el desarrollo de las competencias deportivas. Más allá de afectar el rendimiento de los futbolistas, las elevadas temperaturas también representan un desafío para miles de aficionados que permanecen durante horas en los estadios.
Diversos análisis advierten que 14 de los 16 inmuebles que albergarán encuentros mundialistas registran condiciones que superan los parámetros considerados ideales para la práctica deportiva. Asimismo, se estima que cerca de una cuarta parte de los partidos podrían disputarse bajo niveles de estrés térmico que implican riesgos para los participantes.
Los estudios también señalan que la mayoría de los encuentros disputados bajo estas condiciones experimentan una disminución en la intensidad física, así como una reducción en la cantidad de sprints y esfuerzos de alta exigencia realizados por los jugadores.
Rodrigo Yavarone, director en México de la iniciativa Where Football Lives, aseguró que el próximo Mundial representa una clara muestra de cómo el cambio en las condiciones climáticas ya influye directamente en el deporte. Destacó además que las dificultades que enfrentan los futbolistas dentro del terreno de juego son similares a las que viven los aficionados en las tribunas.
Como parte de las acciones para generar conciencia sobre este problema, en Guadalajara se llevó a cabo la activación denominada “The Heat Wave” dentro de la Fanzone oficial. Durante el evento se distribuyeron 280 abanicos con la frase “¡Qué calor!”, una cifra simbólica que hace referencia a los 28 grados centígrados, temperatura considerada por especialistas como el límite recomendado para desarrollar partidos en condiciones seguras.
