El exitoso ciclo de la Selección de España no llevó a LaLiga a conformarse con los resultados obtenidos. Por el contrario, el organismo comenzó a trabajar desde 2015 en una estrategia para fortalecer las academias juveniles y mantener el desarrollo de nuevos futbolistas.
El proyecto surgió durante una etapa de buenos resultados para el futbol español, marcada por el estilo de juego asociado a figuras como Andrés Iniesta, Xavi Hernández y Sergio Busquets. La intención, de acuerdo con Juan Florit, fue anticiparse a una posible pérdida de competitividad.
“La reflexión que tuvimos en ese momento fue que no estamos mal, sino en una buena posición”, explicó Florit ante medios internacionales. Sin embargo, advirtió que considerar suficiente el éxito alcanzado podía provocar que España quedara rezagada frente a otros países.
LaLiga comenzó entonces a trabajar directamente con los clubes. Los primeros años estuvieron enfocados en establecer relaciones y posteriormente se incorporaron programas de formación y distintas iniciativas que sentaron las bases del proyecto nacional de academias, presentado formalmente en 2022.
Uno de los principales diagnósticos fue que España contaba con numerosas academias de alto nivel, pero carecía de una estrategia común que permitiera compartir conocimientos y establecer objetivos colectivos.
El modelo no busca imponer un único sistema de formación. La propuesta contempla que los clubes colaboren entre sí, pero mantengan sus propias metodologías e identidades.
El plan está organizado en cinco áreas principales: infraestructura y recursos; atención integral al jugador; desarrollo y transición hacia el futbol profesional; metodología de entrenamiento; y desarrollo profesional del personal de las academias.
La estrategia tampoco está enfocada exclusivamente en encontrar futuras figuras de la selección española. Uno de sus objetivos es acompañar el desarrollo de los jóvenes tanto dentro como fuera de la cancha.
Florit señaló que la formación debe contemplar los aspectos técnico, táctico y físico durante las distintas etapas, evitando una especialización excesivamente temprana de los jugadores.
Otro de los principios del proyecto es priorizar el desarrollo a largo plazo sobre los resultados inmediatos. La intención es generar procesos de formación sostenibles que permitan a los clubes desarrollar futbolistas de manera constante.
El triunfo de España en el Mundial de 2026 no puede atribuirse directamente a este programa, debido a los tiempos de formación que implica una estrategia de este tipo. Sin embargo, el proyecto responde a la misma idea que motivó su creación: mantener el trabajo de las academias, anticiparse a los cambios y evitar que los éxitos del presente reduzcan la atención sobre el desarrollo de las próximas generaciones.
