Redacción
La Fórmula 1 volvió a demostrar su poder global durante el Gran Premio de Miami, una de las citas más llamativas del calendario, donde el espectáculo no solo ocurre en la pista, sino también en el paddock. En el circuito instalado alrededor del Hard Rock Stadium, hogar habitual de la NFL, desfilaron algunas de las mayores figuras del deporte mundial.
A pesar de las dudas que han existido sobre la permanencia del GP de Miami en el calendario a largo plazo, con contrato hasta 2041, la presencia de estrellas internacionales como Rafael Nadal, Jon Rahm o Lionel Messi refuerza su relevancia. Las imágenes de estos iconos deportivos conviviendo con equipos y pilotos son la mejor prueba del atractivo creciente de la Fórmula 1 en Estados Unidos.
Lluvia de estrellas en el GP
El domingo de carrera reunió a dos de las mayores figuras del deporte español: Rafael Nadal y Jon Rahm. Ambos visitaron el box de Aston Martin, donde compartieron momentos con Fernando Alonso, y también pasaron por Williams, equipo en el que milita Carlos Sainz. La conexión entre ellos no tardó en surgir, especialmente por su pasión común: el golf.
De hecho, Nadal y Rahm ya dejaron pactado un encuentro para jugar tras el Gran Premio, mientras que Sainz reconoció su espíritu competitivo también fuera del automovilismo. El piloto madrileño admitió entre risas que todavía tiene margen de mejora frente a su padre: “Me da palizas con 63, tengo que espabilar”. Este tipo de interacciones reflejan cómo la F1 se convierte en un punto de unión entre disciplinas.
Además, Sainz ha demostrado ser un deportista abierto a aprender de otras figuras de élite. En su círculo de amistades deportivas también figuran nombres como Tadej Pogacar, lo que evidencia la diversidad de influencias que rodean al piloto español. La convivencia entre atletas de distintas disciplinas en Miami refuerza el carácter global del evento.
