Un grupo de ciudadanos estadounidenses presentó una demanda judicial para intentar impedir la realización de una función de artes marciales mixtas de la UFC programada en la Casa Blanca el próximo 14 de junio, fecha en la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebrará su cumpleaños.
La acción legal fue presentada en Washington D.C. por un veterano de la Guerra de Vietnam y una activista, quienes sostienen que el evento representa un uso indebido de recursos públicos y podría beneficiar económicamente tanto al mandatario como a personas vinculadas con la organización deportiva.
De acuerdo con la demanda, difundida por la organización Public Integrity Project, el espectáculo constituiría una violación de la legislación federal al utilizar instalaciones gubernamentales para actividades que generarían ganancias privadas. Los demandantes argumentan que Trump mantiene inversiones relacionadas con la empresa propietaria de la UFC y que la comercialización de paquetes VIP para asistir al evento podría derivar en beneficios económicos directos o indirectos.
La querella también cuestiona la instalación de estructuras temporales dentro de los terrenos de la Casa Blanca. Según los promoventes, las obras requerían autorizaciones adicionales por encontrarse en un área protegida administrada por el Servicio Nacional de Parques y podrían generar costos significativos para la restauración de jardines y espacios históricos.
Los demandantes son el veterano retirado Paul Romano y la activista Susan Douglas, ambos residentes del estado de Virginia. En su argumentación señalaron que buscan proteger los espacios públicos y monumentales de la capital estadounidense de usos comerciales que consideran inapropiados.
Brendan Ballou, fundador de Public Integrity Project, afirmó que el caso pretende evitar que instalaciones emblemáticas del gobierno federal sean utilizadas para actividades con fines de promoción privada o empresarial.
El evento forma parte de las celebraciones anunciadas por Trump para conmemorar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Desde meses atrás, el mandatario había adelantado su intención de organizar una función especial de la UFC como parte de los festejos.
La relación entre Trump y los deportes de combate se remonta a varias décadas. Antes de iniciar su carrera política, promovió eventos de boxeo en Nueva York durante las décadas de 1980 y 1990. Además, mantuvo una estrecha relación con la empresa de lucha libre profesional WWE, organización que lo incorporó a su Salón de la Fama en 2013.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni la UFC han anunciado cambios en la programación del evento, mientras el proceso judicial continúa su curso y se espera que las autoridades determinen en los próximos días si la demanda prospera o si la función se llevará a cabo conforme a lo previsto.
