La final de la Copa Mundial 2026 entre Argentina y España cerrará un torneo que rompió récords no solo en lo deportivo, sino también en el costo de las entradas, con boletos que alcanzaron hasta 32 mil dólares para el partido decisivo en el Estadio Nueva York–Nueva Jersey.
El encuentro, que enfrentará a Lionel Messi y a la selección argentina con la España de Lamine Yamal, ha sido considerado por especialistas como uno de los eventos deportivos más caros celebrados en Estados Unidos.
De acuerdo con un análisis de Reuters basado en datos de la FIFA, el 99.7 por ciento de los asientos disponibles durante la fase de grupos fueron ocupados. Más de la mitad de los 72 partidos iniciales registraron lleno total y el resto estuvo muy cerca de completar su aforo.
El consultor en boletaje Scott Friedman señaló que la FIFA acertó al calcular la demanda y fijar precios elevados, pese a las dudas iniciales sobre el impacto de las restricciones migratorias y el costo de los boletos.
Las entradas para la fase de grupos comenzaron con un precio de 575 dólares, más del doble del costo máximo registrado en el Mundial de Qatar 2022. Sin embargo, el sistema de precios dinámicos implementado por primera vez por la FIFA provocó incrementos constantes conforme aumentó la demanda.
A mitad de la semana aún había boletos disponibles para la final con precios superiores a los 7 mil dólares, mientras que el viernes las pocas localidades restantes alcanzaban alrededor de 32 mil dólares en la plataforma oficial.
Especialistas atribuyen parte de esta estrategia a un proceso conocido como slow ticketing, mediante el cual los organizadores liberan las entradas de forma gradual para generar una mayor sensación de escasez y estimular la compra.
El profesor Adam Elmachtoub, de la Universidad de Columbia, consideró que, aunque los consumidores están acostumbrados a los precios dinámicos en sectores como el transporte aéreo, la falta de transparencia sobre el funcionamiento del sistema ha generado críticas.
Ante los cuestionamientos, la FIFA puso a disposición un número limitado de boletos a precios reducidos, luego de solicitudes de autoridades locales para facilitar el acceso de residentes al partido.
En el mercado de reventa, donde la regulación en Estados Unidos permite una mayor libertad para fijar precios, la plataforma SeatGeek reportó un precio promedio superior a los 11 mil dólares para la final, superando incluso los registros de la edición 2024 del Super Bowl.
Pese al éxito comercial, organizaciones defensoras de los derechos de los aficionados señalaron que el Mundial quedó fuera del alcance económico de buena parte del público. Football Supporters Europe afirmó que el torneo terminó siendo accesible principalmente para quienes contaban con un alto poder adquisitivo y facilidad para viajar a Estados Unidos.
