Redacción
Una pelota de hule olmeca de más de tres mil 600 años de antigüedad es la pieza que da la bienvenida a los visitantes del nuevo museo “La grandeza teotihuacana”, que acaba de abrir sus puertas en la Zona Arqueológica de Teotihuacán (ZAT), a tan sólo tres días del silbatazo inicial de la Copa Mundial de Futbol 2026.
“Esta es la primera vez que se exhibe una de estas pelotas y solamente la vamos a estar presentando tres meses porque no podemos tenerla en condiciones de iluminación y tenemos que controlar sus condiciones de humedad, temperatura y de oxígeno”, advirtió en un recorrido de prensa la arqueóloga Thalía Velasco Castelán, coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Se trata de una de las únicas 30 pelotas prehispánicas que se conservan actualmente en el mundo. Un número que, según explicó la experta, es muy reducido en comparación con las que se debieron producir a lo largo del actual territorio mexicano, donde se han encontrado vestigios de más de tres mil canchas de Juego de pelota, de diferentes culturas mesoamericanas y periodos.
“Se hizo este hallazgo en un lugar que se llama ‘El Manatí’ (al sur de Veracruz), era un lugar sagrado para los olmecas” agregó la arqueóloga, que especificó que las demás pelotas se encuentran bajo resguardo especial del Centro INAH de Veracruz.
Además de la reliquía prehispánica, se exhibe una réplica contemporánea, para que los visitantes puedan darse una idea del tipo de material y peso que podían llegar a tener. El más grande que se conserva actualmente tiene unos 30 cm de diámetro.
Se exhiben piezas nunca antes vistas
El museo “La grandeza Teotihuacana”, forma parte de los trabajos de la primera etapa de rehabilitación y modernización de la ZAT. Dichas labores, con una inversión de alrededor 37 millones de pesos, también incluyeron la renovación museográfica de otros dos recintos, así como la construcción de senderos, señaléticas, renovación de baños, luminarias, zonas de acceso y seguridad.
El museo es nuevo, pero el espacio que hoy ocupa —en la Entrada 1 de la zona arqueológica— permaneció cerrado al público por aproximadamente 20 años. Ahora exhibe en su mayoría piezas de gran relevancia que han sido descubiertas en la última década, por lo que se trata de vestigios desconocidos por el público general. Un trabajo que tuvo una inversión de siete millones de pesos aproximadamente.
“Aquí está representado lo característico de la cultura teotihuacana. Podemos ver piezas completas, vasos, cajetes, que son las formas que utilizaban los teotihuacanos. La mayoría de las piezas son de ofrendas y proceden de fuera de la zona arqueológica que es parte de la ciudad de Teotihuacán”, dijo la curadora de la exposición Claudia María López Pérez.
