El FBI confirmó que abrió una investigación para determinar si existe alguna conexión entre al menos 11 casos de científicos y personal especializado en tecnología nuclear y aeroespacial que han desaparecido o fallecido en los últimos años en Estados Unidos.
De acuerdo con el propio organismo, se trata de una “iniciativa para buscar conexiones”, en la que también participan el Departamento de Energía, el Departamento de Defensa y corporaciones policiales estatales y locales. El caso ha generado tal nivel de atención que incluso el presidente Donald Trump se pronunció al respecto, señalando que se trata de un asunto “serio” y que se esperan más detalles en los próximos días.
Casos que despertaron sospechas
Entre los expedientes bajo revisión destacan varios ocurridos en el condado de Los Ángeles, donde autoridades analizan posibles coincidencias entre los fallecimientos y desapariciones de especialistas vinculados a centros de alta investigación.
Uno de ellos es Carl Grillmair, investigador del Caltech IPAC, quien murió en febrero a los 67 años. A su caso se suman los de Michael David Hicks y Frank Maiwald, fallecidos en 2023 y 2024 respectivamente, así como la desaparición de Mónica Jacinto Reza en 2025, mientras realizaba senderismo en el Bosque Nacional Los Ángeles.
Otro caso relevante es el del mayor general retirado William Neil McCasland, exdirector del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, quien permanece desaparecido desde febrero en Albuquerque.
También figura el científico Jason Thomas, cuyo cuerpo fue localizado meses después de su desaparición en Massachusetts, sin indicios de crimen, según autoridades.
Otros hechos bajo análisis
La lista incluye además el fallecimiento de Amy Eskridge en 2022, catalogado como suicidio, pero que generó interés público por declaraciones previas sobre presiones en su trabajo.
Asimismo, se investiga el asesinato del científico portugués Nuno Loureiro, experto en fusión nuclear del MIT, ocurrido en Massachusetts y vinculado a un sospechoso de otro ataque armado.
La relación entre estos y otros casos, como las desapariciones de Melissa Casias, Anthony Chávez y Steven García, no ha sido establecida hasta el momento.
Sin pruebas de conspiración, pero con investigación abierta
Aunque en redes sociales han proliferado teorías que sugieren una posible conspiración, las autoridades han subrayado que, por ahora, no existe evidencia concreta que confirme vínculos directos entre los casos.
No obstante, la investigación federal sigue en curso con el objetivo de descartar o confirmar cualquier relación entre estos incidentes que, por su naturaleza y coincidencias, han despertado preocupación pública y atención internacional.
