Zidane se harta de todos y peligra medio equipo

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Zinedine Zidane ya ni siquiera piensa defender a su equipo frente a los medios de comunicación. Es imposible defender lo indefendible, debe pensar el francés, que si algo ha sido siempre es lógico y consecuente. Tras caer 22 años después contra el Rayo Valecano (1-0) en un partido anodino del Real Madrid, Zizou no quiso poner ni un ápice de excusa a lo que todo el mundo vio sobre el terreno de juego. Sólo pudo pedir perdón.

El colista de primera división, sin su mejor jugador y gran goleador (Raúl de Tomás está cedido por el Real Madrid y tiene la “cláusula del miedo en su contrato”), pintó la cara a un conjunto merengue que volvió a demostrar que ya no está ni se le espera. No importa los once jugadores que ponga en liza Zidane: cada uno juega peor y con más desgana que el anterior. Si el Castilla no estuviera jugándose el playoff en Segunda B, no sería mala idea hacer jugar a cuatro canteranos por encuentro.

Zidane dio la oportunidad a hombres, que a priori, dejarán el equipo el año que viene. Vallejo, Llorente, Ceballos, Bale y Mariano fueron todos de la partida, y ninguno hizo méritos –o cuando menos demostró las ganas necesarias– para quedarse en la entidad merengue.

Tan patética fue la situación, con un Rayo que lo intentó con toda su alma y que en cada arreón demostró mucha más convicción que los jugadores blancos –rojos en esta ocasión–, que no importa ni siquiera pararse a discutir el galimatías táctico, la inexistentes ayudas defensivas, y la falta de ideas y gol en ataque. El Real Madrid es un despojo del equipo que una vez fue, y los dedos incriminatorios deberían apuntar a tantos lados que nos harían falta mucho más de dos manos.

Una vez en rueda de prensa, Zidane dijo lo que todos los aficionados piensan: Que se acabe esto ya. No queda ninguna ilusión ni un solo motivo para ver a este equipo arrastrarse por los campos de España. Glorias como Luka Modric o el propio Marcelo están dejándose jirones de su estelares carrera en cada partido, y no es de recibo que ninguno de los 14 jugadores que saltaron al estadio de Vallecas fueran capaces de sentirse con su honor herido en lo más mínimo. Ni siquiera lo suficiente para intentar revelarse por su cuenta, para pegar un grito y pedirle mucho más arrojo a los compañeros. Huelga decir que seguro que Zizou cambiaría a la mitad ahora mismo si pudiera.

Quedan tres partidos a esta Liga y son demasiados. Zidane pidió perdón y parece tener las cosas claras. Seguirá repartiendo minutos a sus jugadores, pero ya ha visto todo lo que tenía que ver. Seguro que nada le ha sorprendido, porque como el resto de la afición y de la prensa, ha visto la temporada entera y sabe que lo que no ha funcionado en 10 meses, y no va a empezar a funcionar ahora.

Las decisiones se tomarán en junio, pero Zizou ya ha hecho la radiografía y está cansado de dar la cara por sus hombres. Ninguno lo merece. El Real Madrid está roto y ahora solo vale esperar que la política de fichajes sea acertada y los blancos puedan dar un giro a la nave el año que viene. Entonces, se podrá juzgar a Zidane. Ahora, su labor está fuera de toda duda: no puede hacer absolutamente nada para arreglar el desaguisado en el cual se ha convertido el equipo. Si buscas culpables apunta más arriba.