Venezuela y la ‘contaminación política’ de su futbol

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Richard Páez, extécnico de la Selección Vinotinto, y señalado como el entrenador que cambió el balompié a partir de 2001 en Venezuela, consideró que el entorno del futbol en ese país está contaminado por la fuerte injerencia que actualmente tiene el gobierno encabezado por Nicolás Maduro en la Federación Venezolana de Futbol(FVF), la cual tiene en su tercer cargo más importante a Pedro Infante Aparicio, actual Ministro de Juventud y Deporte del régimen chavista.

Pero las conexiones gobierno-futbol en este país, que actualmente atraviesa una crisis política, económica y de seguridad, no son nuevas, tomando en cuenta, por ejemplo, que desde el 2008 empresas estatales como Petróleos de Venezuela, el Banco Nacional y administraciones locales como la del estado de Trujillo, patrocinan clubes de futbol como Trujillanos, Atlético VenezuelaDeportivo TáchiraAragua FC, o el Zamora, equipo propiedad de Adelis Chavez, hermano del exdictador, Hugo Chávez.

“Vivimos una situación insólita, porque siempre se ha dicho que la política y los gobiernos no pueden penetrar la dirigencia o contaminar el ambiente, en este caso, del futbol.

“En Venezuela sucede que uno de los integrantes del directorio de la Federación Venezolana de Futbol es el Ministro de Deporte, Pedro Infante, que es funcionario del estado y con eso genera una tendencia interna, formando parte de la contaminación política que tiene el futbol en Venezuela”, dijo Páez desde Venezuela en entrevista para Mediotiempo.

La intromisión gubernamental ha llegado al grado de ejercer presión para que los torneos continúen en los momentos de mayor incertidumbre, de protestas sociales, incluso en situaciones de inseguridad y violencia, como en 2014 cuando obligaron a los clubes a jugar, pese a las manifestaciones y disturbios que se generaron en diferentes ciudades en febrero de ese año.

“Nosotros lo sufrimos en el 2014 cuando hubo una manifestación y la mayoría de los jugadores paralizaron el futbol y jugaron con equipos juveniles. Hubo una presión interna por parte del gobierno a la FVF y la FVF la extendió a los equipos que se podían correr riesgos de castigos o sanciones a los que no fueran, pero como fue una decisión masiva no pudieron sumir ninguna sanción colectiva”, señalo.

“Yo dirigía a Mineros de Guayana”, equipo que ha tenido como patrocinador al gobierno del estado de Bolivar, “perdimos el torneo Clausura 2014 porque enviamos un equipo juvenil al partido y el otro equipo, Zamora jugó con su equipo profesional, perdimos y con esos tres puntos nos superaron por dos unidades, si hubiéramos ganado nos hubiéramos coronado”, recordó el entrenador, quien como ciudadano venezolano, también reclamó y levantó la voz por la situación que atraviesa su país, la cual calificó como una injusticia.

“No es justo que en el país no hay medicinas, no haya alimentos básicos, todo está caro y la gente ha emigrado de una manera monumental”.

Aquella “desobediencia” le trajo costos a Páez, que en 2016, tras la salida de César Farías, tuvo la oportunidad de volver al banquillo de la Vinotinto, sin embargo una nueva presión del gobierno a la FVF, organismo para el cual intentó postularse en su última elección (2017), declinando y acusando irregularidades en el proceso.

“Por lo menos yo sufrí las consecuencias de que hubo la oportunidad cuando salió César Farías de la Selección de Venezuela, ahí tuve la oportunidad de volver pero hubo esa presión interna que evitó que yo regresara.

“Cuando yo formé parte de la candidatura para cambiar la FVF, nos encontramos con esta cantidad de actos fraudulentos para elegir el directorio y no se pudo hacer nada”, agregó.

A pesar de que el torneo de primera división de futbol se juega de manera profesional desde 1957 en Venezuela, territorio donde domina el beisbol, fue después del 2007, año en que se jugó la Copa América, que el balompié comenzó a cobrar fama y la liga local empezó a crecer, pasando de 10 equipos a 18 y actualmente a 20.

De esos 20 clubes 11 fueron fundados después del “Boom Vinotinto” en 2001, encabezado por Páez y la selección nacional, que hasta ese momento nunca había ganado un partido de eliminatoria mundialista fuera de casa, incluso, ese año previo a la Copa del Mundo Corea-Japón, fue la primera ocasión que no quedaron en último lugar del torneo, concluyendo en noveno con cinco victorias, algo nunca ante visto por su afición.

“A partir del 2001, al darse cuenta no solo la empresa privada, sino también el gobierno nacional de la importancia que generó el futbol en Venezuela, tanto que se creó lo que se llamó un ‘Boom Vinotinto’ que fue un cambio fundamental de transformación en donde todas las instancias del país miraron al futbol como un ícono porque la selección”, apuntó.

La mayoría de estos clubes nacieron gracias al apoyo monetario del gobierno, como Puerto Cabello FC, fundado en 2011 mientras Alejandro Lacava Evangelista, simpatizante afín a Nicolás Maduro, gobernó la ciudad que lleva el mismo nombre.

De hecho un año después, en 2012, la municipalidad de Puerto Cabello y el Futbol Club Barcelona firmaron un acuerdo para la instalación de una escuela, de la cual en 2013, Matías Lacava, hijo de Alejandro Lacava, fue fichado por el cuadro blaugrana para formarse en La Masía, pero sin mucho éxito, pues no pudo trascender y en el último mercado invernal fue vendido al Benfica de Portugal.

Atlético Venezuela, Estudiantes Caracas, Aragua, Zamora FC, Deportivo Lara, Metropolitanos, Lala FC, Zulia, Deportivo Anzoátegui Deportico La Guaira, son otros de los equipos fundados entre 2002 y 2013 que han sido señalados por tener fuertes nexos con el gobierno chavista.