Mathieu Van der Poel firmó una página dorada en la historia del ciclocrós al conquistar su octavo campeonato mundial, durante la prueba disputada en Hulst, Países Bajos. Con este resultado, el neerlandés superó los siete títulos del legendario belga Eric De Vlaeminck y se convirtió en el máximo ganador de maillots arcoíris en la especialidad.
El triunfo coronó una temporada simplemente perfecta para Van der Poel, quien volvió a imponer su sello habitual: ataque temprano, carrera en solitario y dominio absoluto sin dar opción a sus rivales. En un circuito marcado por el paisaje tradicional neerlandés y presidido por un enorme molino, el nieto de Raymond Poulidor volvió a demostrar por qué es considerado una de las figuras más grandes en la historia del ciclismo.
El neerlandés cruzó la meta con un tiempo de 1:00:25 tras completar los 26.5 kilómetros del recorrido, celebrando con el ya característico grito popularizado por Cristiano Ronaldo. Detrás de él, la lucha por el segundo lugar fue para su compatriota y compañero Tibor del Grosso, quien terminó a 35 segundos y confirmó su condición de heredero natural del campeón. El belga Thibau Nys completó el podio en una cerrada batalla por las posiciones de honor.
La actuación española también dejó notas positivas. Felipe Orts se mantuvo en el grupo perseguidor con aspiraciones de podio durante buena parte de la prueba, pero un pequeño bajón en el tramo final lo relegó a una destacada séptima posición, a 1:04 del ganador. Más atrás finalizaron Mario Junquera, en el lugar 28 a 4:38, y Kevin Suárez, en el 29 a 4:49.
Este Mundial quedará marcado como uno de los más memorables. Van der Poel dejó un registro que luce complicado de igualar y, además, podría haber sido su última participación en un campeonato del mundo de ciclocrós, disciplina en la que ya anunció que no volverá a competir. En la rama femenil, la también neerlandesa Lucinda Brand recuperó el título que no conseguía desde 2021, completando una jornada histórica para el ciclismo de su país.
