Un símbolo azteca “tatuado” en el antebrazo de las jóvenes futbolistas es parte de una costumbre iniciada por Vergara desde el Premundial Sub-17. Antes de cada enfrentamiento, las niñas se reúnen y escriben en sus brazos el símbolo prehispánico que se traduce en “unión” y una palabra que describa el carácter de cada una de ellas en la cancha.

El ritual, que había pasado desapercibido, es parte de la metodología del combinado nacional que consiguió su pase histórico a la Final de la competencia que se disputa en Uruguay tras vencer a Canadá en Semis 1-0, con gol de Nicole Pérez.

Justamente en ese juego, algunas jugadoras como Ximena Ríos presumieron el “tatuaje”, realizado con marcador negro, la chiapaneca traía la palabra “agresiva”. Por su parte, Alison González presume “letal” en el brazo derecho, mientras “sólida” es una característica de Jaidy Gutiérrez o Anette Vázquez con “atrevida”.

Para este sábado, cuando disputen la Final ante España, saldrán con el mismo ritual basado en el símbolo Ollin que representa el uno, la unidad con dos líneas que figuran como brazos entrelazados.