Redacción
Sin lugar a dudas, Renata Zarazúa está consolidada como la máxima referente del tenis femenil mexicano en la actualidad y como la figura más constante del país en lo que va del siglo. Desde las épocas de Angélica Gavaldón, a mediados de los 90, ninguna jugadora nacional había logrado afirmarse con tanta regularidad en el circuito de la WTA, donde actualmente ocupa el puesto 70 del mundo.
Tras coronarse en el WTA 125 de Austin la semana pasada, Zarazúa llegó como la principal referente a los playoffs de la Billie Jean King Cup, que se disputarán del 14 al 16 de noviembre en las canchas duras del Club Sonoma, en Monterrey. México enfrentará a Dinamarca y Canadá con el objetivo de reafirmarse como la mejor selección latinoamericana dentro del torneo.
En charla exclusiva con Claro Sports, la capitalina hizo un balance de su temporada 2025. Compitió en los cuatro Grand Slams y alcanzó la segunda ronda en tres de ellos: Australian Open, Wimbledon y US Open, escenario donde obtuvo el triunfo más importante de su trayectoria al derrotar a la sexta preclasificada
“Ha sido muy buena en cuestión de resultados; también física y mentalmente ha sido un año muy sólido. Como han visto, en el tenis muchos necesitan un descanso porque la presión se vuelve demasiada para el cuerpo, pero para mí ha sido muy positivo”, explicó.
“Creo que he logrado manejar muy bien la presión, he sabido organizar mis tiempos con mi equipo y he construido un ambiente saludable alrededor mío. Eso me ha permitido rendir en los Grand Slams; claro que me gustaría llegar más lejos, pero me ha ido bastante bien. Haber ganado estos torneos significa mucho porque detrás hay muchas horas de trabajo, de vencer miedos y dudas. Este año aprendí un montón”.
Zarazúa también recordó lo que consideró uno de los mejores triunfos de su carrera: su victoria en primera ronda del US Open sobre Madison Keys, campeona del Australian Open y una de las jugadoras estadounidenses más destacadas de los últimos años.
“Sí, creo que ha sido de los momentos más bonitos de toda mi carrera. Pasé por muchos nervios previos, estaba muy estresada desde el día anterior con mi equipo y mi familia. Pero una vez que entré al estadio me concentré y pensé que era un partido más. Cuando gané, sentí una de las mejores sensaciones que he vivido. Fue algo inolvidable, sobre todo por la manera en que se dio, porque luché aunque por dentro me moría de nervios”.
