Pruebas de verificación de género también fueron ‘novedad’ en México 68

México 68 se caracterizó por innovar en muchos aspectos tecnológicos que derivaron en mejores competencias y espectáculo, pero también en cuestiones de verificación de género.

En esa edición XIX de los Juegos Olímpicos se dieron los primeros exámenes para corroborar el sexo de las atletas mujeres, mismos que consistían en exámenes físicos, medidas del cuerpo y extracción de sangre.

Todo ello con el propósito de eliminar suspicacias sobre la posibilidad de que existieran ventajas y determinar que efectivamente se trataba de mujeres, de acuerdo a esquemas de identificación en función del tamaño de sus músculos o del crecimiento del vello corporal.

El joven grupo de gimnastas mexicanas conformados por niñas entre 12 y 14 años relató a Mediotiempo la experiencia de aquellas pruebas únicas. María Luisa Morales, María Elena Morales, Rosaura Núñez y Laura Rivera recordaron los detalles de los exámenes a las que fueron sometidas.

«Éramos unas niñas, nos sacaron sangre, recuerdo poco pero así fue. Nos midieron los brazos y las piernas, nos preguntaron de nuestra menstruación y tenían dibujos de mujeres», explicó Rivera.

Ese año, las deportistas europeas que llegaron, sobre todo de atletismo, impresionaron a los mexicanos por el físico semejante al de un hombre. Miembros del equipo varonil de hockey de pasto que representó a México así lo recuerdan.

«Nosotros como hombres nos impresionamos mucho de verlas, porque nuestras compañeras de otros deportes eran muy pequeñas. Nos dijeron que esas pruebas serían exclusivas para ellas y nosotros tendríamos doping de manera aleatoria», comentó Noel Gutiérrez Rodríguez.

Fue así como en los Juegos Olímpicos de México 68 se implementaron las pruebas también de genética que se han mantenido para generar varias controversias por ser consideradas «un asalto a la privacidad», sobre todo porque las mujeres atletas eran examinadas por ginecólogos para cerciorarse de su género.