Redaccíón
La derrota de Atlético Mineiro en la final de la Copa Libertadores ante Botafogo, por 3-1, dejó una sensación amarga e incomprensible, especialmente considerando que el equipo brasileño jugó con un hombre menos desde los primeros minutos del partido. La frustración se reflejó en el rostro de Gabriel Milito, el técnico de «El Galo», quien tras el encuentro expresó lo difícil que sería encontrar una oportunidad tan favorable como esa para ganar el torneo.
A pesar de que Botafogo sufrió la expulsión de Gregore apenas iniciando el juego, Atlético Mineiro no supo aprovechar la ventaja numérica. En cambio, el equipo de Rio de Janeiro creció en confianza y determinación, mientras que el conjunto de Belo Horizonte se mostró confundido y tímido, sin mostrar la agresividad esperada.
Milito, quien buscaba que su equipo jugara con el estilo del Barcelona de Pep Guardiola, no logró que el equipo tomara el control del partido ni aprovechara la expulsión temprana. Aunque intentó ajustes al hacer tres cambios al entretiempo, el equipo mejoró ligeramente, pero no logró concretar las oportunidades necesarias para remontar. Milito reconoció que no supo aprovechar mejor la ventaja numérica, asumiendo la responsabilidad de no haber ajustado su estrategia a tiempo.
La derrota fue especialmente dolorosa por la oportunidad que representaba, y Milito lamentó las decisiones tácticas que no permitieron que su equipo se llevara el título.
