Con el sentimiento de guardar por última vez sus avíos de entrenamiento, previos a una corrida, Federico Pizarro se declaró listo para hacer mañana su último paseíllo como matador de toros en la corrida de su despedida en la Plaza México.

No ha sido una semana fácil para el diestro capitalino, pues en cada una de las tres ganaderías en las que estuvo entrenando, fue dejando un pedazo de su existencia y de sus vivencias que tuvo delante de los bravos que le permitieron alcanzar y disfrutar la máxima categoría de los que se visten de luces.

«Han sido días muy intensos, sentimientos muy fuertes y recuerdos muy bonitos se me vienen a la mente, muchas cosas, pero sobre todo gratitud y también ese sentimiento prevalece por el poder cerrar un ciclo que he sentido que ha sido tan importante en mi vida.

Doy gracias a Dios que me ha permitido hacer una carrera como torero, vestirme torero y sentir el toreo muchas veces en mi vida y ahora que cierro este ciclo el domingo, es motivo de muchísima gratitud en mi vida», señaló.

Pizarro se despedirá de la profesión en la décima corrida de la Temporada Grande capitalina en la que alternará con Fermín Rivera y Gerardo Adame, ante un encierro de San Mateo.

«Esta semana estuve entrenando en la ganadería de Los Encinos, gracias a Dios una ganadería que le tengo una gran admiración y que está en un momento impresionante, también estuve en lo de Coroneo, en Guanajuato y también en lo de San Mateo,que es la ganadería que me va a permitir el domingo tener esa corrida de despedida en la México y lidiar ese ganado que es tan emblemático también en la historia de la ganadería mexicana».

Agregó que los toros que lidiará los conoció en el campo y que le parecieron una corrida de buenas hechuras, bien presentada y con kilos.

Hoy, en el día previo, Federico lo pasará en familia, tranquilo, antes de pernoctar en un hotel y poner en orden sus ideas para el gran día.

«Ya he ido a dar las gracias a la iglesia a Dios, a la Virgen y a mi fe porque me han permitido llevar esta carrera a lo largo de estos años; darle las gracias por todo lo que he vivido, por el toreo en sí, por esta maravillosa forma de vida, que exista la  tauromaquia y por qué me haya permitido a mi dedicarme a ella en una faceta tan especial como es la de ser matador de toros», agregó Pizarro.

En la México, el diestro estará acompañado por su esposa Claudia, sus hijos María, Inés y Federico, y por su señor padre, que siempre lo ha apoyado, así como por sus amigos de toda la vida, que ellos saben muy bien quiénes son.

De sus hijos, sólo a María, la mayor se le ha visto más integrada a la Fiesta, según explica s padre: «Los tres son unos enamorados del toreo, pero particularmente a María le fascina; es una taurina por excelencia, pero hasta ahora nada más le gusta presenciarlo. Ha estado en el campo acompañándome, sobre todo en estas fechas que he estado muy activo en mi preparación me ha acompañado».

Para ellos, seguramente tendrá pensado algún brindis en su despedida… «He pensado en algo, pero ya el domingo se irán desarrollando las cosas con el favor de Dios».

Una vez que termine la corrida, Federico Pizarro seguirá adelante con su vida, y tratará de salir adelante para continuar al frente de su familia, intentando siempre ser un papá ejemplar, y pidiéndole a Dios mucha salud y capacidad para afrontar lo que se viene después de dejar el toreo, del que se marcha su agradecido por todo lo que recibió y aprendió de esta maravillosa y difícil profesión.