El alero Gordon Hayward rechazó este jueves la opción del último año de contrato de 34,2 millones de dólares que tenía con los Celtics de Boston para entrar al mercado de los agentes libres sin restricciones a partir de este viernes.

Hayward, quien promedió 17,5 puntos; 6,7 rebotes y 4,1 asistencias en 52 partidos que disputó la pasada temporada, tuvo que tener una extensión de tiempo antes de tomar la última decisión de no seguir la próxima temporada con los Celtics, a pesar de tener un año más de contrato.

El rechazo de Hayward lo convierten en el jugador de mayor clase que hay actualmente, pero a la vez también su futuro está lleno de interrogantes porque no se espera, que debido al historial de graves lesiones que ha sufrido, vaya a tener un contrato que le den el dinero que iba a recibir con los Celtics.

Aunque Hayward cuenta con tres opciones de cara a su futuro, como es la de volver a firmar con los Celtics un contrato a largo plazo, irse con los Knicks de Nueva York o los Hawks de Atlanta que tienen el espacio salarial más grande o aceptar un acuerdo de firma con Boston y luego ser traspasado.

La tercera opción sería la que permitiría a los Celtics recibir algo de compensación si al final Hayward se queda fuera del equipo.

Hayward ha tenido tres años tumultuosos en Boston. Después de unirse a los Celtics en 2017, firmar un contrato máximo de cuatro años después de pasar sus primeras siete temporadas en la NBA con los Utah de Jazz.

El alero titular de los Celtics sufrió una espantosa lesión en el pie y el tobillo a los seis minutos de su primer partido con el equipo de Boston, en octubre del 2017 cuando se enfrentaban a los Cavaliers de Cleveland.

La lesión le costó perderse el resto de la temporada y luego no encontró su mejor forma en la del 2018-19, hasta que la pasada ya volvió a alcanzar por momentos su mejor forma.

Aunque también sufrió varias lesiones al fracturarse un hueso de la mano izquierda en noviembre del 2019 y al mes siguiente sintió dolor nervioso en el pie derecho relacionado con la lesión del 2017.