Liliana Ibañez: “Vienen cosas buenas si trabajo como sé”

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En un momento crucial de su carrera, cuando una cirugía de hombro le impedirá ganar medalla en los próximos Juegos Panamericanos de Lima, la mexicana Liliana Ibañez renuncia a hablar de mala suerte, y en vez de eso da gracias por lo que está segura de provocar cuando recupere la salud.

“Tomar la decisión de ir al quirófano fue sencilla, se trataba de decidir entre ir a los Panamericanos o a los Olímpicos de Tokio, lo más grande para mí. Ayer salí del hospital y hoy estoy contenta porque técnicamente es el primer día de mi sueño de meterme en finales en Tokio 2020”, aseguró hoy en entrevista a Efe.

Se trata de la reina de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla ganados el verano pasado por su país. En ellos conquistó cinco medallas de oro, una de plata y tres de bronce y se convirtió en la líder de la delegación mexicana.

Todavía a finales de año pasado mostró una capacidad casi animal para mantener la forma deportiva por mucho tiempo, algo difícil de conseguir en el alto rendimiento, y se metió en las finales de la Copa del Mundo de Singapur en la que impuso récords mexicanos de 24.56 segundos en 50 metros y 53.19, en 100, ambos estilo libre.

“Hice todo eso con dolores de hombro, pocos lo saben. Entonces me preguntó hasta dónde llegaré si nadó en los Olímpicos sana y bien preparada”, razona.

Liliana se operó en Monterrey, norte de México, donde a partir de este miércoles comenzará un proceso de recuperación que empezará con rutinas de movimiento asistido sin abandonar el fortalecimiento de sus piernas y en unas tres semanas comenzará a trabajar con el tren superior.

“Estaba segura de ganar medalla en los 100 metros estilo libre en los Panamericanos de Lima y quizás en 50, pero los deportistas de alto rendimiento llevamos el cuerpo al máximo y las lesiones siempre son una posibilidad; yo prefiero pensar en lo que viene y me visualizó en las finales olímpicas de esas pruebas”, explica.

No será fácil lograr esos objetivos. Para conseguirlos, deberá trabajar de manera balanceada con sus dos hombros, algo que no hacía antes de la dolencia, y aumentar la fuerza, lo cual le permitirá rebajar unas centésimas a sus tiempos personales.

Ibañez, de 28 años, se sometió a una artroscopia del hombro izquierdo para reparar un desgarre de grado II que pudo provocar una rotura y poner en riesgo la participación de la competidora en los Olímpicos. Según los médicos la cirugía fue un éxito y en unos meses estará lista para superarse a sí misma.

“Había un riesgo de dislocación y las cosas pudieron complicarse, pienso en eso, en que estoy entera y confiada porque si me entreno duro pasarán cosas”, dice con un optimismo raro en los recién operados.

Es una mexicana con ojos en forma de almendras y un optimismo que parece llevar en los genes, del cual se aferra ahora para empezar a construir su quimera desde cero. Asume que al no ir a los juegos continentales el inicio de su preparación para Tokio empezará antes y tendrá todo a favor hacia el objetivo más grande de su carrera.

“Vienen cosas buenas si trabajo como sé. Me imagino con los mejores tiempos de mi vida en las finales de Tokio 2020 y eso me emociona”, dice con una clarividencia que pudo sacar del desespero, pero prefirió alimentar con una filosofía, según la cual no puede cambiar su vida, sí la manera de verla.

En un momento crucial de su carrera, cuando una cirugía de hombro le impedirá ganar medalla en los próximos Juegos Panamericanos de Lima, la mexicana Liliana Ibañez renuncia a hablar de mala suerte, y en vez de eso da gracias por lo que está segura de provocar cuando recupere la salud. EFE