Redacción
Jason Williams, mejor conocido como White Chocolate, fue más allá de un habilidoso jugador de basquetbol, pues además de trascender gracias a su talento y movimientos únicos, también impuso una influencia estética y cultural en la NBA.
¿Quién es Jason Williams?
En su primera etapa con los Sacramento Kings, que fue de 1998 a 2001, Williams demostró su estilo rebelde para los estándares de la NBA, especialmente porque adoptaba muchos movimientos y técnicas del basquetbol callejero.
Uno de los elementos más destacados del White Chocolate fue el arte detrás de sus pases, en especial el que hacía con el codo por su espalda. Su estilo creativo, explosivo y divertido, hicieron que se quedara en la memoria de los aficionados.
El apodo de Jason Williams es considerado uno de los mejores en la historia de la NBA, que forma parte del legado cultural del deporte, aparte de marcar una generación y sentar un precedente.
¿Por qué le pusieron White Chocolate a Jason Williams?
White Chocolate es un apodo que viene por su color de piel, pero que su estilo y personalidad se acoplaban más al perfil de un jugador afroamericano de las canchas callejeras de basquetbol. Stephanie Shepard, de Relaciones Públicas de los Kings, fue la autora del icónico sobrenombre.
Algo que llama la atención sobre el impacto de Jason Williams es el respeto que impuso entre las culturas en Estados Unidos, históricamente en distintos conflictos por las ideologías y estigmatización a lo largo de los años.
Tanto en la comunidad latina, como la afroamericana y, por supuesto, la caucásica, tiene un inmenso respeto por lo que generó en el deporte con su personalidad y estilo de juego.
A pesar de su espectacularidad, Williams nunca fue considerado una superestrella de la liga. Se retiró con promedios sólidos de 10.5 puntos y 5.9 asistencias por partido (en 788 encuentros), pero estuvo lejos del reconocimiento individual que lograron bases contemporáneos como Jason Kidd, Steve Nash o Gary Payton.
En definitiva, la verdadera huella de Jason Williams es su capacidad para inspirar. Él redefinió cómo se percibía la posición de base, al fusionar la técnica clásica con la libertad del street ball. Su carisma y su enfoque en el espectáculo garantizan que, más allá de la lógica y la eficiencia, el legado de «Chocolate Blanco» será recordado como el «sabor distinto» de una era inolvidable de la NBA.
