El equipo de Estados Unidos, del que es integrante Tiger Woods, enfrenta desde hoy, en terreno hostil, a su similar de Europa.

El capitán europeo, el danés Thomas Bjorn, y el capitán estadunidense, Jim Furyk, inauguraron la edición 42 de la Copa Ryder y también se dieron a conocer a los integrantes de los primeros cuatro matches de fourballs (mejor pelota), a disputarse la mañana de hoy en Le Golf National, en París.

Los estadunidenses Brooks Koepka y Tony Finau jugarán contra el inglés Justin Rose y el español Jon Rahm; Dustin Johnson y Rickie Fowler contra el norirlandés Rory McIlroy y el danés Thornbjorn Olesen; Jordan Spieth y Justin Thomas contra los ingleses Paul Casey y Tyrrell Hatton, y Patrick Reed y Tiger Woods contra el italiano Francesco Molinari y el inglés Tommy Fleetwood.

Mientras que cuatro golfistas de cada equipo debutarán en los foursomes (tiro alterno) por la tarde.

A pesar de la fortaleza de un joven y potente equipo estadunidense, encabezado por los veteranos Phil Mickelson y Tiger Woods, los europeos tienen de su parte el hecho de que han ganado ocho de las últimas 11 ediciones, y Estados Unidos no ha ganado en Europa desde 1993.

“Los estadunidenses están probablemente sorprendidos” de no haber ganado en 25 años, pero “a nosotros no nos sorprende y esperamos que tarden aún más tiempo”, señaló el español Sergio García, que participa en su novena Ryder Cup.

“Nuestro equipo es bastante joven, pero ha jugado bastantes Ryder Cup”, afirmó Woods, ganador de su primer torneo en cinco años y quien ha atraído gran parte de la atención y las audiencias internacionales para el evento bienal.

WOODS SE ROBA APLAUSOS. El equipo más ovacionado fue el de  jugadores europeos, pero Tiger Woods fue la excepción en el conjunto estadunidense.

El cariño por Woods ha crecido durante los últimos años, hecho que se reforzó al ganar en el Tour Championship. Por ello, los fanáticos franceses, europeos y estadunidenses le brindaron una gran ovación al actual número 13 del mundo este jueves en la capital gala.

“¡Ti-ger! ¡Ti-ger!” fueron los gritos que marcaron la pauta en la ceremonia de inauguración. El contraste lo vivió el norteamericano “más odiado” por los europeos, Patrick Reed, quien al ser presentado recibió fuertes abucheos del público.