Después de cinco años y medio, Ignacio Rivero cerró su etapa en Cruz Azul para iniciar un nuevo capítulo en su carrera con Xolos de Tijuana, equipo que defenderá en el Clausura 2026. El mediocampista uruguayo se despidió entre emociones encontradas, mostrando gratitud hacia el club, sus compañeros y la afición.
Antes de partir, Rivero se tomó el tiempo de firmar autógrafos, tomarse fotos con aficionados y ofrecer un mensaje a los medios, en el que destacó la importancia de Cruz Azul en su trayectoria profesional. «Es una sensación rara porque son varios años en los cuales estuve dependiendo del club. Pero bueno, cerrar etapas, pensar ya en lo que es Tijuana, recién feliz», expresó.
El jugador recordó sus inicios en México y el apoyo recibido cuando llegó en 2018. «Siempre me trataron bien y bueno, felicidad tanto para mí como para mi familia», comentó. Rivero admitió que despedirse no fue sencillo, pero subrayó que su entrega siempre fue total durante su estancia: «Me entregué en cuerpo y alma… agradecer a todo el personal, técnicos y compañeros. Hemos ganado muchas cosas, de las otras también, pero bueno, de todo se aprende».
Con la mirada puesta en su futuro en Xolos, Rivero señaló que su enfoque ya está en Tijuana y no en La Noria. Sobre su relación con Nicolás Larcamón, mantuvo discreción: «Son cosas que quedan dentro de lo que es Cruz Azul… todo bien».
El uruguayo pidió a la afición no guardar rencor y valoró su actitud durante toda su etapa en el club: «Desde el día uno sabía a dónde llegaba… estoy tranquilo conmigo mismo y lo que di». Ahora, Rivero se prepara para asumir su nuevo reto bajo el mando de Martín “Loco” Abreu en Xolos.
