Jessica Anderson no era una corredora más entre los 40,000 participantes de la maratón de Londres 2019. Se sumó a la carrera del domingo para cumplir un sueño: ser la mujer más rápida en correr los 42 kilómetros con su uniforme de enfermera y de esa manera recaudar fondos para pacientes sin recursos.

Así lo hizo. La empleada del Royal London Hospital cruzó la línea de meta en 3 horas 8 minutos y 22 segundos, superando el récord establecido por 32 segundos. Sin embargo, Guinness World Records la descalificó por un polémico motivo.

Sucede que Jessica decidió correr con su indumentaria original (camisa y pantalones azules) y no con el vestido de enfermera esperado por la organización del récord.

Meses atrás, la enferma envió una solicitud para batir el récord pero fue rechazada porque su vestimenta no cumplía con los requisitos. “Para los fines de este registro, el uniforme de la enfermera debe incluir: un vestido azul o blanco de la enfermera, un delantal de delantal blanco, una gorra de enfermera blanca tradicional. Las medias son opcionales“, le respondieron, según relata desde su Instagram.

“No quería ponerme eso, así que elegí usar mi uniforme real en lugar de eso, porque el título es el de “la maratón más rápida con el uniforme de una enfermera“, agregó.

Repercusiones

El caso generó repudio en las redes sociales y tanto usuarios como enfermeras incitaron a compartir fotos de uniformes reales en Twitter bajo el hashtag “What Nurses Wear”.

Hombres y mujeres enfermeros publicaron fotos de ellos mismos en batas blancas, azules, rojo oscuro y moradas, generalmente un conjunto de dos piezas con pantalones.

“Muy decepcionada @GWR con tu decisión. La enfermería se trata del cuidado que brindamos, no del uniforme que usamos. Necesitas una cinta adhesiva en tu mirada anticuada … desafortunadamente, no encontrarás una enfermera que haga esto por ti, no nos reconocerás ya que muchas no usamos vestidos ahora”, twitteó @Knipe69Sa.

“Una selección de uniformes que he usado. Soy estudiante de segundo año de enfermería y nunca he usado un vestido. Una elección que he hecho y me alegro que no es lo que se espera de nosotras. ¡Me gusta la elección! Los viejos uniformes necesitan cambiar!”, posteó @punc17Abbie.

“¿Descartaría @GWR a esta enfermera si resultara ser hombre en lugar de mujer? ¿Esperarías que un enfermero también use un vestido? Ustedes no solo no respetan al género femenino, sino tampoco a la profesión de enfermería, maravillosamente abierta en general, ¡solo se suman al estigma de la enfermería!”, cuestionó @ArtManimal.

“Estoy segura de que los Récords Mundiales de Guinness no pretenden causar ofensas pero sería bueno revisaran sus criterios en lugar de reforzar los viejos estereotipos de género. Entiendo que se supone que es algo divertido, pero su definición es anticuada“, opinó Jessica en entrevista con Runner’s World.

En respuesta a la ola de críticas, Guinness World Records confirmó que revisará los criterios. “Es bastante claro que el título de este registro y las pautas asociadas tienen una revisión atrasada, que realizaremos como una prioridad en los próximos días“, explicó la organización a través de un comunicado.

Sin embargo, según un artículo de The New York Times, el episodio se produce en medio de un debate mucho más amplio sobre las diferencias que enfrentan las atletas en general. En marzo, las integrantes del equipo de fútbol femenino de Estados Unidos presentaron una demanda por discriminación de género por la igualdad salarial y las condiciones laborales, y el derecho de nacimiento a competir.

Buenas noticias

Pese a la desafortunada decisión de Guinness, hasta el domingo Jessica había recaudado más de 3,950 dólares para Barts Charity, una organización sin fines de lucro que apoya a la unidad en la que trabaja.