Redacción
El pívot de 30 años, Kristaps Porziņģis, ha vuelto a las canchas con los Golden State Warriors tras su llegada el 5 de febrero. Su optimismo es un soplo de aire fresco para un equipo que necesita su talento en plenitud. Aunque su rendimiento en la derrota ante el Oklahoma City Thunder no fue el más brillante, con nueve puntos, cinco rebotes y cinco asistencias en 23 minutos, la simple presencia del «Unicornio» fue una victoria.
Porziņģis ha estado lidiando con el síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS), una afección que puede provocar un aumento de la frecuencia cardíaca al estar de pie, agotamiento extremo y mareos. Esta condición ha sido una sombra que ha perseguido al letón, afectando su disponibilidad en la cancha.
Sin embargo, tras su segundo partido con los Warriors, Porziņģis expresó su confianza en que su condición puede controlarse. «Sentí que mi cuerpo estaba volviendo a su estado normal», comentó Porziņģis después del partido. «Un entrenamiento [antes del partido] y me sentí bastante bien».
Estas palabras son música para los oídos de los fanáticos de los Warriors, que esperan ver al pívot en su mejor forma para los partidos restantes de la temporada regular. La franquicia de la Bahía apostó fuerte por el talento único de Porziņģis, un pívot de 2,18 metros con capacidad para anotar a todos los niveles.
Podría ser el socio perfecto para Stephen Curry, quien actualmente se recupera de una lesión de rodilla desde finales de enero. La combinación de Porziņģis y Curry en la cancha podría ser letal para los rivales. Porziņģis fue traspasado a los Hawks en el verano, pero solo pudo disputar 17 encuentros antes de que la fatiga lo apartara nuevamente de las canchas por semanas enteras.
Promedió apenas 24.3 minutos por partido, lo que generó dudas sobre su capacidad para mantenerse en forma durante toda la temporada. El regreso de Porziņģis es un rayo de esperanza para los Warriors, que necesitan su impacto para aspirar a grandes cosas en los cerca de 20 partidos que restan de fase regular. Su habilidad para anotar desde cualquier posición y su presencia defensiva son elementos clave para el éxito del equipo.
Una apuesta arriesgada
Los Warriors solo están obligados a pagar el resto del salario de $30.7 millones de Porziņģis esta temporada antes de que se convierta en agente libre. Ficharlo fue una apuesta arriesgada dada la falta de un compromiso a largo plazo. El potencial es enorme, pero solo si logra mantenerse sano.
Stephen Curry nunca ha jugado con alguien del tamaño y la habilidad de Porziņģis. Su juego de adentro hacia afuera, con sus 2,18 metros de altura, lo hace increíblemente peligroso en ataque. Es único en su capacidad de moverse y anotar a todos los niveles, lo que podría hacer que Golden State sea un rival peligroso de cara al futuro. Pero para que eso suceda, él y Curry deben estar en la cancha.
