Eduardo Hernández Rizo conquistó el vacante título Junior de peso ligero de la Asociación Norteamericana de Boxeo (NABF) avalado por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), al vencer por decisión mayoritaria a Jerson Aguilar.

Más allá que Hernández Rizo buscó la pelea, en los primeros episodios Jerson supo controlarlo y pese a que soltó menos golpes era más eficiente, y más hábil para quitarse el castigo.

Su movilidad de piernas le permitió salir de las cuerdas cuando Rizo lo trataba de arrinconar para conectarle un golpe que inclinara la balanza a su favor.

Tras escuchar que las tarjetas favorecían a Aguilar, Hernández Rizo entendió que necesitaba ser más certero y vivió grandes momentos en el quinto round en los que conectó una serie de combinaciones que lastimaron a Jerson.

El control se mantuvo para el sexto, en el que Aguilar tuvo que ser revisado por el médico por un corte en la ceja izquierda, debido a que ya era superado por su contrincante.

Aguilar, no obstante, se recuperó en el séptimo, y emparejó la balanza al dar, pero también recibir sobre todo volados que lo sacudían. Uno de estos golpes mandó a la lona a Jerson en el décimo, en el cual parecía llegaría a su fin la pelea, pero Hernández Rizo no lo pudo liquidar.

Los dos se castigaron en el undécimo, con ligera ventaja para Rizo que encontró en el volado la llave para acertar sus golpes.

Para el último episodio salieron decididos a pegar y a recibir, no podían especular y ofrecieron un ida y vuelta valiente, lleno de “hambre” de triunfo en el que los jueces vieron mejor a Rizo que se coronó nuevo monarca.

En la semifinal, Adrián Pacheco derrotó por nocaut efectivo al 1:49 del segundo round al veracruzano Isaac Castán en peso súper pluma que estaba pactada a ocho vueltas.

Desde el inicio el “Gallero” demostró una mayor técnica y mejor manejo de pies. Además, tenía un mayor alcance, lo cual Castán buscó contrarrestar con golpes rápidos, sobre todo volados.

Pacheco, sin embargo, dejó en clara su superioridad al conectar un zurdazo implacable a zona hepática que derribó a su rival, que escuchó el conteo y aunque hizo el esfuerzo por levantarse el daño estaba hecho.

Por su parte, Clara Alcántara se llevó la victoria por decisión mayoritaria sobre Lucía Hernández a ocho rounds en peso mosca.

Pelea muy cerrada en la que las dos demostraron sus deseos por ganar, pero con la “China” Alcántara un poco más certera en sus embates, sobre todo al momento de soltar el gancho derecho.

“La Policía” Hernández, sin embargo, no fue menos, sólo que en ese afán de ir al frente fue conectada en varias ocasiones, con la capacidad para responder y dañar también a su rival.

Lucia vivió sus mejores momentos en el round siete en el que con buenas combinaciones cimbró el rostro de Alcántara que ya lucia cansada.

Conscientes que la puntuación era muy pareja, ambas pugilistas aventaron todo en el último episodio en el que la “China” terminó lo que empezó para salir con el brazo en alto.

En otro combate, Nallely Verde se recuperó de cuatro rounds muy complicados para derribar a Estefanía Nolasco en la recta final de la pelea, y así llevarse el triunfo por decisión dividía en peso minimosca a seis vueltas.

La velocidad en sus brazos le permitió a la “Chiquita” Nolasco controlar el combate en el inicio, pese a la desventaja que tenía por la estatura frente a una rival de la superaba en alcance, pero sin el mismo poder para responder de igual manera los golpes que recibía.

La “Diablita” Verde intentó mantener el combate a distancia, pero con poco éxito, ya que la “Chiquita” llevó la pelea al terreno corto donde era más eficiente en sus golpes y con los que más de una vez cimbró el rostro de Nallely.

Con más corazón que fuerza, Nallely Verde soportó el castigo y hasta respondió algunos golpes de izquierda que entraron de lleno en el rostro de Nolasco, quien parecía no resentirlos.

El sexto y último episodio fue toma y daca, en el que la “Diablita”, pese a que lucía agotada por el esfuerzo físico, sacó fuerzas de lo más profundo de su dignidad.

Nalley no rehuyó al intercambio de golpes y cerca del final conectó una zurda al mentón que mandó a la lona a la “Chiquita” que se levantó solo para escuchar la campana que decretó el fin de la pelea.

En la segunda de la noche, Karla María Carmona venció por decisión unánime a Johanna Loukannen en pelea pactada a cuatro rounds en 48 kilos con 500 gramos.

Pelea en la que Carmona mostró mayores recursos, tanto para ir al frente como para defender, ante Loukannen, quien fue valiente, pero era inferior.

En su afán de atacar, Loukannen dejaba abierta su defensa, lo que aprovechaba su rival para prenderla con rectos de derecha que le hicieron daño y que a la postre le dieron el triunfo a Carmona.

En la inicial, en duelo de capitalinos, Miguel Ángel Luna se impuso por decisión dividía a Roberto Palomares en peso mosca a cuatro rounds.

Combate en el que ninguno de los dos no se guardó nada, ya que desde el primer episodio salieron a buscar la pelea frontal, en la que Palomares trato de aprovechar su mayor estatura en largo alcance.

Mientras que “Charal” Luna intentó la media y corta distancia, con volados de derecha que pegaron de manera certera en el rostro de su rival, por lo que vivió sus mejores momentos en el tercer round con volado de derecha que provocó que Palomares perdiera su protector bucal.

Al sentirse abajo de las puntuaciones, Palomares escuela al frente en el cuarto y último round, en la que los dos no duraron en dejar todo en busca de ese golpe que les diera el triunfo.