El partido en términos generales fue malo. San Luis, en esa espesura de encuentro que inspiraba a la somnolencia, fue ligeramente mejor porque supo levantarse de un error arbitral clamoroso. Tomó la pelota, la dominó, encontró la igualada y al final dejó la sensación de que pudo ganarlo en el Banorte. Darle tintes de sentencia a la eliminatoria y consumar su pase a la primera división.

Dorados, con buenos 15 primeros minutos, no pudo mantener la voragine emocional inicial, de algarabía por obtener la ventaja tempranera desde el punto de un castigo injusto y después no supo como contrarrestar la personalidad y el ritmo alto de posesión que impone el equipo de Sosa en cualquier cancha en donde se para.

La lesión de Amaury Escotto merbó a los locales. Perdió a su máxima referencia arriba y el mantener el balón fue casi una misión imposible en zona de ataque. Los centrales anticipaban sin muchas dificultades ya que Bordagaray es alguien más para atacar el espacio y Rubio, a pesar de su curpulencia, no tiene las misma prestaciones en el giro y en la capacidad para dominar la pelota. Es alguien mas posicional. Con buena voluntad en el esfuerzo pero alguien muy fácil de ubicar por parte de los centrales. Ya no hubo permuta de posiciones y los esfuerzos individuales eran comunes. La presión era buena y nunca habia alguién libre por parte de Dorados.

San Luis adelantó lineas y poco a poco fue metiendo a Dorados en su área. No encontró ocasiones claras pero si un par de remates que salieron muy desviados del marco. Dorados no encontraba el balón, llegaba tarde a la presión y su estructura defensiva se comenzaba a caer. Después de la insistencia y de la excesiva posesión sin ocasiones, en una jugada básica, en un centro lateral desde una posición muy alejada de la linea final, bajaron la pelota de espaldas y en el contra remate los potosinos llegaron al premio.

Luego en el segundo tiempo Dorados no reaccionó. Fue dominado por un San Luis que cada vez se sintió y se encontró más cómodo en el campo. Maradona tardó mucho en meter los cambios para darle salida y oxígeno a un equipo que se moría de nada. Perdía rapidamente la pelota, no ganabada los rebota y que practicamente los últimos 10 minutos del partido estuvo encerrado en la cueva pidiendo la hora para el final del partido.

No hay nada decidido, pero mentalmente a pesar de que el marcador señala empate, en el ambiente y en el aire la sensación final fue de funeral. De saberse superados y de que ahora van a tener que reaccionar en una cancha muy complicada y que es un fortín para los locales. Aunque si algo a demostrado Dorados toda la temporada, es que fuera del Banorte no se achica y tiene la valentía y casta para reaccionar en campo hostil.