Descalifican a un boxeador por morder a su rival en pleno combate

Box y Lucha Portada

Mike Tyson fue un púgil legendario. Durante sus veinte años de carrera ganó 50 de sus 58 combates de pesos pesados, 44 de ellos por KO, y llegó a convertirse en el campeón indiscutido de la categoría por todas las organizaciones que controlan su deporte. Sin embargo, es muy triste que, para el gran público no especializado en el boxeo, un luchador de tanto talento sea recordado por sus excentricidades, su paso por la cárcel y, sobre todo, por el espectáculo esperpéntico que dio en 1997 cuando, en la pelea por el título mundial contra Evander Holyfield, le arrancó un trozo de oreja de un mordisco.

Lo que nadie podía imaginar es que aquella locura de Tyson iba a crear escuela al otro lado del Atlántico. Quien siguió su malísimo ejemplo es Kashuf (Kash) Ali, un boxeador natural de Birmingham (Reino Unido) de 27 años que también compite en pesos pesados y que, por ahora, tiene un registro bastante aceptable: 15 victorias y una sola derrota, la que ha sufrido contra su compatriota David Price en la pelea disputada en Liverpool este sábado con el título nacional británico en juego.

El combate se desarrollaba con normalidad hasta que, en el quinto asalto, ambos contendientes se fueron al suelo tras una serie de golpes. Ali, que había caído encima, aprovechó la situación para clavar sus dientes en el costado izquierdo de Price. En el vídeo se puede ver la secuencia de los acontecimientos; Kash es el que viste calzón negro.

En cuanto se dio cuenta de lo ocurrido, algo no muy difícil por las quejas de Price y porque la marca de la dentadura era bien visible en las costillas, el árbitro paró el combate y tomó la decisión de descalificar a Kashuf,proclamando ganador inmediatamente a su contrincante. Es más: la Junta de Control del Boxeo Británico (BBBofC, por sus siglas en inglés) ha anunciado que las cosas no quedarán ahí y que pronto llamarán a Ali a declarar sobre lo sucedido, lo que hace pensar en la posibilidad de que reciba una sanción mayor.

No se sabe de cuánto podría ser, porque hay precedentes para todos los gustos (incluso un púgil, Wadi Camacho, barcelonés que ha hecho carrera en Gran Bretaña, salió impune, aunque en su caso no se pudo comprobar con certeza si llegó a morder), pero si nos guiamos por el castigo más severo visto en el Reino Unido en circunstancias parecidas (el de Adrian Dodson en 1999), podría estar sin competir hasta 18 meses. Además, probablemente recibiría una multa económica; de momento ya se ha quedado sin la bolsa correspondiente a esta pelea.


Esa es la marca que dejaron los dientes de Kash Ali en la piel de David Price. Foto: David Blunsden

Las reacciones de condena a lo sucedido han sido unánimes. El propio David Price declaró que ha rechazado una propuesta de revancha que le hizo Ali porque no quiere “compartir ring con un animalcomo ese”. Otro célebre boxeador inglés, Tony Bellew (campeón del mundo en peso crucero por la CMB en 2016), opina que lo que ha hecho Ali “es una vergüenza” y que “es difícil caer más bajo que morder a un hombre que está en el suelo”. Al público presente en la pelea tampoco le hizo nada de gracia, como demuestra el hecho de que despidieran al descalificado con abucheos y una lluvia de bebidas.Puede que influyera que Liverpool es la ciudad natal de Price…

Ali corre ahora el riesgo de que su muy prometedora carrera, en la que hasta ahora estaba invicto, quede arruinada por un momento puntual de locura.Algo que, por supuesto, no le exime de culpa, ya que el control mental y el comportamiento correcto son cualidades que se le exigen a todo deportista de élite. Pero cabe preguntarse hasta qué punto es sensato machacar a un muchacho joven, con un gran porvenir por delante, y que se dedica a una actividad tan exigente física y mentalmente por un solo error, grave pero uno solo. Aunque la justicia debe encargarse de que Kash pague por lo que ha cometido, y sin duda lo hará, no estaría de más que los aficionados y los compañeros mostraran compasión por él.