Lima, Perú (AFP) – Perú ganó en ronda de penales a Rusia la Final de Mundial… pero no se trata del torneo de la FIFA, sino de una inédita competencia de futbol entre los presos de las cárceles peruanas.

El Instituto Nacional Penitenciario de Perú organizó este torneo para estimular la rehabilitación de los reclusos de las cárceles del país.

Los partidos de las fases iniciales se jugaron en los patios de los propios penales, pero la final se disputó en un campo de verdad: el Estadio Monumental de Lima, con capacidad para 60 mil espectadores, en el que la selección albirroja jugó algunos duelos del clasificatorio a Rusia.

«Me siento libre por un momento, sé que saldré muy pronto. Este título se lo dedico a mi familia, valió la pena el sacrificio», dijo el recluso Thomas Manuel Aguirre, condenado por robo agravado, campeón con el equipo de la cárcel limeña de Lurigancho, que vestía la camiseta de Perú.

Las gradas del Monumental estaban vacías, pues solo una treintena de familiares de los reos fue autorizada para asistir al partido, bajo la vigilancia de unos 200 policías y guardias penitenciarios.

El partido tuvo toda la emoción de uno del Mundial: himnos nacionales con banda de músicos, terna arbitral profesional, buenas jugadas, goles, tarjetas amarillas, un lesionado y alargue tras terminar empatado 2-2 en los 90 minutos.

En la decisiva ronda de penales, los «peruanos» de Lurigancho derrotaron 4-2 a los «rusos» de la cárcel del puerto norteño de Chimbote.

Los campeones recibieron una copa más grande que la de la FIFA, medallas de oro y vestimenta deportiva. Pero el premio mayor fue salir de prisión por un día.

«Al fin puedo respirar un poco de aire. Nosotros buscamos con esto una resocialización por nuestra buena conducta», dijo Francis Valero, de 27 años, recluido por tráfico de drogas en Lurigancho, quien lucía dos estrellas tatuadas en el cuello.

El primer Mundialito Interpenales de Lima 2018, que culminó el viernes, se realizó a lo largo de un mes con la participación de 16 penales. Cada uno adoptó el nombre de un país mundialista.

Como en un torneo real, se dividió en cuatro series en las ciudades de Chimbote, Ancón, Ica y Lima.

Para jugar en otra cárcel, los reos fueron trasladados en autobuses, con grilletes, bajo estrictas medidas de seguridad.

«Es la primera vez que se realiza un Mundial de este tipo, un caso sui géneris en toda la región latinoamericana», dijo el director del Instituto Penitenciario, Carlos Vásquez, quien entregó, una por una, sus medallas de oro a los campeones.

«Los reos pueden haber infringido las normas, pueden haber cometido un delito, pero el futbol los une como una nación de cara a la participación del país en el Mundial», indicó.

Las Semifinales se jugaron en el penal de Lurigancho, rodeado por alambradas, donde hay 9,700 reclusos, muchos calificados «de alta peligrosidad», a pesar de que solo tiene capacidad para 3,500. Es la cárcel más llena de las 69 prisiones de Perú.