El Barcelona volvió a levantar el trofeo de la Liga de Campeones Femenina tras imponerse con autoridad 4-0 sobre el Lyon, en una final marcada por el dominio blaugrana durante la segunda mitad.
El conjunto dirigido por Pere Romeu confirmó su hegemonía reciente en el futbol europeo femenino al conquistar su cuarto título continental en seis temporadas, consolidándose como la nueva potencia del continente tras años de dominio del club francés.
La figura del encuentro fue Ewa Pajor, quien finalmente consiguió el ansiado campeonato europeo después de varios intentos fallidos a lo largo de su carrera. La atacante polaca abrió el marcador al minuto 55 con un disparo potente y volvió a aparecer al 69 para ampliar la ventaja, aprovechando el asedio ofensivo de las catalanas.
En la recta final, Salma Paralluelo terminó por sentenciar la goleada. La atacante española marcó al minuto 90 con un remate de zurda y añadió otro tanto en tiempo agregado para cerrar una actuación contundente del cuadro español.
El primer tanto de Paralluelo nació tras una larga conducción ofensiva y una asistencia de Patri Guijarro, pieza clave del mediocampo azulgrana junto a figuras como Aitana Bonmatí y Alexia Putellas.
Con esta conquista, Barcelona completó una temporada perfecta al quedarse con todos los títulos nacionales e internacionales disputados.
El Lyon, máximo ganador histórico de la competición, comenzó el encuentro mostrando intensidad y generando peligro, especialmente en acciones a balón parado. La guardameta catalana Cata Coll respondió con intervenciones importantes para sostener el empate durante la primera parte.
Incluso el conjunto francés llegó a celebrar un gol tempranero de Lindsey Heaps, pero la jugada fue invalidada tras la revisión del VAR por posición adelantada.
Tras el partido, el entrenador Pere Romeu destacó el esfuerzo colectivo de su plantel, mientras que el Lyon cerró una final amarga después de haber aspirado también a conquistar todos los títulos de la temporada.
El triunfo tuvo además un componente simbólico: Romeu, antiguo asistente de Jonatan Giráldez en Barcelona, terminó superando en la final a quien fuera su mentor, ahora estratega del conjunto francés.
