Redacción

Fotos: PATRICK SMITH/GETTY IMAGES

Las competencias de los Juegos Olímpicos tienen el objetivo de encontrar a los mejores atletas del mundo en los diferentes deportes inscritos.

Hay ocasiones en las que la ventaja es clara y no hay objeción entre el primer, segundo y tercer lugar o hay otras en las que las competencias son cerradas y un medallista se queda muy cerca del siguiente puesto, pero las posiciones en el podio se dividen en tres.

Sin embargo, existen competencias en las que dos atletas pueden ser igual de buenos y es difícil extender el evento para decidir un ganador, por lo que tiene que haber un empate.

Es raro que la situación de empate ocurra en los Juegos Olímpicos, pero dos atletas de salto de altura compartieron la medalla de oro por primera vez en 113 años.

El domingo 1 de agosto se disputó el evento de salto de altura, en donde destacaron Mutaz Essa Barshim de Qatar y Gianmarco Tamberi de Italia.

Ambos superaron la marca de 2.37 metros y estuvieron cortos al intentar los 2.39 en tres intentos, pero ninguno de los dos cometió una falta que afectara su puntuación; por lo tanto, debían extender la competencia a un desempate.

Un oficial de los Juegos Olímpicos se acercó a los atletas a explicar la continuación del evento y las reglas de desempate; sin embargo, antes de que el juez pudiera continuar, Mutaz Essa Barshim se adelantó y preguntó si era posible tener dos medallistas de oro.

El funcionario respondió que era posible y los atletas celebraron con un abrazo histórico por compartir el primer lugar en el podio sin necesidad de demostrar que uno era mejor que el otro.

La emoción llenó el recinto de atletismo en el que se disputaba la competencia y hubo vítores por parte de la pequeña cantidad de asistentes presentes.

Los entrenadores de ambos atletas se soltaron a llorar en las gradas de la pista mientras Barshim y Tamberi celebraran la victoria compartida en la pista.

El acto de los atletas es histórico, pues fueron la muestra del espíritu deportivo y transmitieron un mensaje de unión a todo el mundo. Ambos se abrazaron y pasearon por el estadio olímpico envueltos en las banderas de sus países.

La victoria fue significativa para los dos porque se recuperaron de lesiones que estuvieron a punto de dejarlos fuera de la competencia, pero lograron llegar y compartir el oro olímpico.

Los deportistas conocían la odisea olímpica de su compañero, por lo que sentían admiración y respeto por tener una historia parecida. Además, después de la competencia, revelaron que son amigos fuera de la pista de atletismo.

El tercer lugar de la competencia se lo llevó Maksim Nedasekau, de Bielorrusia, quien compartió la marca de 2.37 metros, pero con más faltas que los primeros lugares. En un suceso histórico para los Juegos Olímpicos, se omitió la medalla de plata.