Ana Gaby Lozada, desechada por Pumas, hoy brilla con el América

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El nacimiento futbolístico de Ana Gabriela Lozada fue en la Universidad Nacional Autónoma de México. Con 12 años, la jugadora fue parte de un equipo de extensión para entrenar y cuando logró entrar a la preparatoria, formó parte del proyecto universitario con una Selección Femenil.

Hoy, la zaguera central defiende los colores del América, club que le abrió las puertas en el verano del 2017 cuando la Liga MX Femenil nació y la directiva felina desechó a Lozada, pues fueron pocas las que se integraron al nuevo representativo de Pumas Femenil.

«Fue una molestia de nuestra parte, el final el equipo de Pumas y la Universidad no tiene nada que ver. Sí existió un convenio y todo, pero no se fijaron en un equipo bastante fuerte que de hecho ni se tenía que reforzar, pero al final se me abre la posibilidad acá, uno de los clubes más grandes de México», dijo.

En el 2016, Lozada fue reconocida con el Premio Universitario del Deporte por la obtención con el representativo universitario de una medalla de oro en la Universiada Nacional 2016 en Guadalajara, segundo lugar en el Torneo de Copa de Liga Mayor femenil en Morelos. Además del tercer lugar en la fase final del Torneo de Liga Mayor Femenil, efectuado en Playa del Carmen, Quintana Roo y en quinto lugar dentro de la Copa Telmex 2015.

Todo esto, en conjunto con su desempeño escolar a los 19 años como alumna de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia: «El Premio Universiatrio del Deporte habla del buen rendimiento que uno tiene durante ese año tanto deportivamente como escolarmente, tuve la fortuna de recibirlo en el 2016».

Ana Gaby, como le gusta que le digan en su ambiente familiar y dentro de la plantilla azulcrema, destacó que el cambio de camiseta fue sencillo toda vez que en el Nido la han arropado y es parte fundamental del esquema defensivo de Leonardo Cuéllar con quien se convirtió en campeona de la Liga MX Femenil apenas este Apertura 2018.

«Estar aquí hace que adoptes nuevos colores, esa exigencia, el disfrutar el trato y estar aquí. Es fácil hacerlo. Es triste que no nos voltearon a ver, pero al final las puertas se abrieron para muchas de nostras y estamos jugando en la Liga MX, me parecen que somos unas 22 las que estamos repartidas en muchos equipos y somos del representativo de la UNAM».

La carrera de veterinaria no ha sido nada fácil para la futbolista de 22 años, la oportunidad de meter materias en horarios cómodos le han ayudado a que no pierda los semestres, aunque no lleva todo al corriente, pero trata de llevar de la mano una carrera universitaria con su sueño dentro de las canchas profesionales que también esperan pronto un llamado a Selección Nacional.

«He estado llevando la carrera con más calma, al final la Universidad te da esas ventajas que uno puede meter las materias y en los horarios que se le acomoden, no voy al corriente con mis semestres, pero voy llevando la escuela e intentando sacar mis materias».