Redacción
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León atrevido y vertical. La primera tardó sólo un par de minutos, cuando Ángel Mena disparó de media distancia, exigiendo la estirada de Allison hacia su izquierda.
Pero justo cuando León buscaba el segundo con insistencia por izquierda, Querétaro armó un contragolpe de manual. Una larga conducción de Omar Mendoza por derecha, un centro hacia Cordero, quien le bajó la bola al colombiano José Zúñiga y este definió tirándose para vencer a Cota y poner el 1-1 al ‘50.
Para darle más suspenso al juego, en la reanudación el estadio La Corregidora sufrió un apagón parcial. La mitad de las lámparas sobre la cancha se quedaron sin energía, lo que obligó a parar el duelo al minuto 52.
La iluminación volvió paulatinamente y así pasaron 14 minutos hasta la reanudación, lo que al menos sirvió para que Larcamón charlara con sus mediocampistas, armando la nueva estrategia, ya con el empate en la pizarra.
La pausa obligada le vino mejor al León, recuperado del golpe de la igualada y fresco en ataque con la entrada de Nico López por el juvenil Uribe.
La entrada del “Diente” López se notó de inmediato, con una descolgada por izquierda, un centro perfecto hacia la sorpresiva llegada de Osvaldo Rodríguez y el remate chorreado del lateral, cuando ya se cantaba el segundo de la Fiera.
Lo peor para León llegó en el tercero de los 16 minutos agregados. Federico Viñas saltó a pelear el balón con Gularte y cayó tan mal sobre su hombro derecho, que hasta el rival pidió las asistencias.
El uruguayo debió salir de cambio, tras varios minutos de tensión y atención, y su sitio lo tomó Brian Romero, para buscar una milagrosa ventaja en un duelo ya trabado.
En cambio, fue Querétaro el que estuvo más cerca del segundo, cuando el chileno Montecinos taladró por derecha y sacó un tiro-centro que el argentino Cordero sólo vio pasar, a centímetros de la raya de gol.
El agregado se extendió hasta los 22 minutos, suficientes no tanto para acumular llegadas, sino para pelear a muerte por el balón en medio campo y dar espacio al coraje de Larcamón, quien en su exigencia de una expulsión para el rival, recibió la tarjeta roja y vio el final del juego desde la tribuna.
