El tenista alemán Alexander Zverev ha ganado títulos de Grand Slam, el torneo de Maestros, siete torneos Masters 1000 y la medalla de oro olímpica en Tokio 2021. Desde los cuatro años vive con diabetes tipo 1, una condición que lo obliga a controlar sus niveles de glucosa y administrarse insulina incluso durante los partidos.
Nacido en Hamburgo, Zverev creció en una familia vinculada al tenis. Sus padres, Irina y Alexander Zverev Sr., practicaron este deporte en la antigua Unión Soviética, al igual que su hermano mayor, Mischa, quien también compitió en el circuito profesional.
El diagnóstico de diabetes cambió la dinámica familiar. Sus padres tuvieron que capacitarse para atenderlo antes de que pudiera regresar a casa del hospital. El tratamiento implicaba medir sus niveles de glucosa y administrarle insulina de manera regular.
Los médicos advirtieron a la familia sobre las dificultades que podría enfrentar al practicar un deporte de alto rendimiento. Zverev, sin embargo, mantuvo su objetivo de convertirse en tenista profesional.
Desde niño aprendió a controlar su enfermedad. En la escuela medía sus niveles de glucosa y se administraba insulina. Con el paso de los años, incorporó estas tareas a su rutina deportiva, que requiere supervisión constante de su estado físico.
Durante los partidos, el alemán lleva consigo un dispositivo para monitorear la glucosa y las dosis de insulina que necesita. En encuentros de cinco sets puede requerir varias aplicaciones, por lo que ha defendido públicamente su derecho a realizar el tratamiento durante los descansos.
En Roland Garros 2023, Zverev cuestionó las objeciones que recibió por inyectarse insulina durante los partidos, al considerar que impedirle hacerlo podría poner en riesgo su salud.
Durante sus primeros años como profesional mantuvo su diagnóstico en privado. Temía que sus rivales pudieran aprovechar esa información durante los encuentros y tampoco quería que su condición influyera en la percepción del público sobre su desempeño.
En 2022 decidió hacer pública su enfermedad y creó la Fundación Alexander Zverev, dedicada a apoyar a personas con diabetes. Explicó que buscaba contribuir a que niños y jóvenes con el mismo diagnóstico conocieran las posibilidades de llevar una vida activa y practicar deporte.
La trayectoria del alemán también ha estado marcada por obstáculos deportivos. Perdió la final del US Open de 2020 ante Dominic Thiem después de desperdiciar una ventaja de dos sets y sufrió una grave lesión de tobillo durante las semifinales de Roland Garros de 2022, cuando enfrentaba a Rafael Nadal.
Además, durante años afrontó acusaciones de violencia doméstica formuladas por dos exparejas, que negó. La ATP investigó una de las denuncias y concluyó que no había pruebas suficientes para imponerle una sanción.
Pese a estos episodios, Zverev se consolidó entre los principales jugadores del circuito, con títulos en los torneos más importantes y una medalla de oro olímpica. Su carrera ha mostrado las exigencias que implica competir al máximo nivel mientras se mantiene bajo control una enfermedad crónica.
