Hirving Lozano encontró una nueva oportunidad para relanzar su carrera en la MLS luego de dejar al San Diego FC para incorporarse al LA Galaxy, club al que llega a préstamo hasta diciembre de 2026 con opción de compra definitiva.
El cambio de ciudad representa mucho más que un traslado de apenas dos horas por carretera. Aunque San Diego y Los Ángeles comparten clima, ubicación y una importante influencia de la cultura hispana y mexicana, para el delantero mexicano el movimiento supone abandonar una etapa marcada por la falta de minutos y las lesiones.
Lozano sufrió dos problemas físicos durante su paso por San Diego. En marzo de 2025 presentó una molestia muscular en la parte posterior del muslo que lo mantuvo fuera cerca de cuatro semanas y, en mayo del mismo año, volvió a lesionarse en la zona de los isquiotibiales, situación que requirió otro periodo similar de recuperación. Estas circunstancias también influyeron en su ausencia de las convocatorias de la Selección Mexicana.
Ahora, el LA Galaxy apuesta por recuperar la mejor versión del atacante mexicano, quien ocupará una plaza de Jugador Designado y se incorporará a un ataque en el que también figuran Joseph Paintsil, Marco Reus y João Klauss.
El club angelino ya había mostrado interés en Lozano desde hace tres años y considera que su experiencia puede ser determinante para afrontar la parte final de la temporada.
«Hirving es un jugador al que intentamos fichar hace tres años, por lo que esto se siente como cerrar un círculo. Es un competidor feroz con una excelente trayectoria rindiendo en equipos que han luchado por títulos en múltiples ligas», señaló Will Kuntz, gerente general del LA Galaxy.
El movimiento también representa un contraste importante en la evolución del valor de mercado del mexicano. De acuerdo con Transfermarkt, actualmente está tasado en alrededor de 3.8 millones de dólares, muy por debajo de los 51.8 millones de dólares que alcanzó en septiembre de 2019 durante su etapa con el Napoli.
Pese a esta caída en su cotización, Lozano conservará un salario correspondiente a un jugador franquicia, cercano a los 9.33 millones de dólares anuales, bajo las reglas financieras de la MLS y los acuerdos establecidos para su cesión.
Con 15 partidos por disputar en la temporada, el Galaxy espera que el cambio de escenario permita al mexicano recuperar protagonismo, continuidad y rendimiento competitivo, mientras Lozano busca volver a convertirse en una pieza importante dentro y fuera de la MLS.
