A un día del inicio de las Finales de la NBA entre los Knicks de Nueva York y los Spurs de San Antonio, el pívot Mitchell Robinson participó en los entrenamientos del equipo neoyorquino con la mano derecha protegida, mientras continúa afinando detalles para el Juego 1 de la serie.
El jugador arrastra una fractura en el dedo meñique de la mano derecha, lesión que, según reportes, no ocurrió durante un encuentro ni en una práctica oficial. Pese a ello, Robinson realizó ejercicios de bote y lanzamientos durante la parte del entrenamiento abierta a la prensa.
El centro de los Knicks no compareció ante los medios durante la jornada oficial previa a las Finales, una situación que coincide con protocolos aplicados anteriormente por la NBA en casos de jugadores que atraviesan procesos de recuperación física en esta etapa decisiva de la temporada.
Robinson representa una pieza de experiencia dentro del plantel neoyorquino. Con 445 partidos disputados con la franquicia, supera ampliamente a cualquier otro integrante actual del equipo en encuentros jugados con la camiseta de Nueva York.
En la presente postemporada ha estado disponible prácticamente durante todo el recorrido de los Knicks hacia las Finales, participando en 13 de los 14 compromisos del equipo.
Su rendimiento ofensivo cerca del aro ha sido altamente eficiente, con un porcentaje de acierto del 74 por ciento en tiros de campo, aunque su desempeño desde la línea de castigo ha mostrado dificultades, al convertir únicamente 13 de 43 intentos.
La presencia de Robinson será especialmente importante para los Knicks debido al reto físico que supone enfrentar a Victor Wembanyama, figura de los Spurs. El francés, con sus 7 pies y 4 pulgadas de estatura, suele obligar a las defensivas rivales a reforzar la pintura con jugadores de gran tamaño, un escenario donde Robinson y Karl-Anthony Towns podrían desempeñar un papel determinante.
