Redacción
El campeón de Europa se negó a entregar la corona. El PSG sobrevivió al ímpetu inicial del Arsenal y logró imponerse entre su dominio y la tanda de penaltis para conquistar su segunda Champions League consecutiva.
El conjunto parisino se convirtió en apenas el segundo club capaz de revalidar el título desde la instauración del nuevo formato, mientras que los Gunners vieron derrumbar su sueño de levantar la primera Orejona de su historia y ni siquiera una campaña invicta fue suficiente para alcanzar la gloria en Budapest. 1-1, final, 4-3 en penaltis.
PSG se consagra campeón de la Champions League
Revalidar un título europeo o conquistar el primero de su historia. Eso fue lo que estuvo en juego. Una pequeña probadita de Mundial se vivió en la capital húngara, donde 18 futbolistas mundialistas saltaron como titulares en una final que enfrentó dos sueños distintos.
El Paris Saint-Germain buscó convertirse en apenas el segundo equipo capaz de defender la corona desde la instauración del nuevo formato de la Champions League, mientras que el Arsenal persiguió la gloria más grande de su historia con la posibilidad de completar un doblete inolvidable tras conquistar la Premier League.
El comienzo del equipo londinense fue espectacular. No habían pasado ni seis minutos cuando hizo estallar Budapest. Los ingleses encontraron fortuna con un rebote, el despeje de Marquinhos golpeó en Leandro Trosard y el balón le cayó directamente a Kai Havertz. El delantero alemán aceleró hacia el arco, se plantó ante Safanov y lo venció con un disparo a su poste, pero por el único espacio libre. La apuesta de Mikel Arteta de preferirlo por encima de Viktor Gyökeres le rindió frutos.
Desde la ventaja gunner tan tempranera, el partido pasó a ser propiedad del conjunto parisino. Los pupilos de Luis Enrique reaccionaron de inmediato y se adueñaron del encuentro, incluso con casi un 80% de posesión, pero sin encontrar profundidad. De hecho el único disparo que realizó fue uno bastante desviado de Fabián Ruiz. El mediocampista español lo intentó, pero su disparo se marchó lejos. Dembelé, Kvaratskhelia y Doué fueron neutralizados por la zaga londinense, que volvió a demostrás que fue la mejor de la competición con solamente un promedio de 0.43 goles recibidos (6 en 14 partidos).
A pesar de la magistral lección defensiva que dio Arsenal en el primer tiempo, el equipo de la Ligue 1 no descansó hasta romper el cerrojo rojiblanco plantado en el Puskas Arena. Los vigentes campeones de Europa hasta ese momento tuvieron la posesión del balón y sólo fue cuestión de tiempo. Fue gracias a tanta presión que hubo un error. Mosquera derribó a Kvaratskhelia. El árbitro dudó, pero el VAR confirmó la pena máxima que Ousmane Dembelé colocó en la esquina inferior, lo cual desató la locura en la mitad del recinto.
El reloj avanzó, el partido se abrió, los espacios aparecieron y la piernas aguantaron un partido que pudo definirse de último minuto con el contragolpe de Barcola al minuto 97. Arsenal desapareció y no realizó un solo disparo más desde que marcó en el inicio del juego. Después llegaron los tiempos extras, el agotamiento de la mayoría hizo un juego sin tantas emociones. Los Gunners se replegaron en su propio campo para bloquear al PSG, que volvió a dominar toda la posesión.
Nada cambió y los penaltis fueron el destino inevitable de una final tan cerrada como intensa.
Desde el manchón apareció la sangre fría parisina. Gonzalo Ramos abrió la tanda con autoridad, mientras Viktor Gyökeres respondió por los ingleses. El momento decisivo llegó con los errores de Eberechi Eze y Gabriel Magalhaes en el último disparo, quienes no pudieron vencer a Safonov. Nuno Mendes también desperdició su oportunidad, Achraf Hakimi y Lucas Beraldo mantuvieron la calma para acercar la gloria. Cuando el último disparo inglés se perdió, el Paris Saint-Germain desató la locura en Budapest. El conjunto de Luis Enrique se impuso 4-3 en la serie desde los once pasos, levantó su segunda Champions League consecutiva y escribió una nueva página dorada en la historia del futbol europeo.
Nada cambió y los penaltis fueron el destino inevitable de una final tan cerrada como intensa.
Desde el manchón apareció la sangre fría parisina. Gonzalo Ramos abrió la tanda con autoridad, mientras Viktor Gyökeres respondió por los ingleses. El momento decisivo llegó con los errores de Eberechi Eze y Gabriel Magalhaes en el último disparo, quienes no pudieron vencer a Safonov. Nuno Mendes también desperdició su oportunidad, Achraf Hakimi y Lucas Beraldo mantuvieron la calma para acercar la gloria. Cuando el último disparo inglés se perdió, el Paris Saint-Germain desató la locura en Budapest. El conjunto de Luis Enrique se impuso 4-3 en la serie desde los once pasos, levantó su segunda Champions League consecutiva y escribió una nueva página dorada en la historia del futbol europeo.
