El creador de Stardew Valley, Eric Barone, reveló que ha considerado incorporar mecánicas de infidelidad matrimonial dentro del popular simulador de vida rural, aunque aclaró que esto implicaría consecuencias sociales y emocionales severas para los jugadores.
El desarrollador explicó que su visión de diseño apuesta por ofrecer mayor libertad de acción dentro del juego, incluso cuando eso implique permitir comportamientos moralmente cuestionables.
“En un juego tipo sandbox, deberías poder hacer cosas malas y luego enfrentar las consecuencias”, comentó Barone en declaraciones retomadas por medios especializados.
Actualmente, Stardew Valley permite divorciarse para iniciar una nueva relación sentimental, pero no contempla la posibilidad de mantener vínculos paralelos mientras el personaje continúa casado.
Según el creador, si esa opción llegara a implementarse, no sería tratada como una función superficial o humorística, sino como una decisión con repercusiones reales dentro de Pueblo Pelícano.
Barone aseguró que los habitantes reaccionarían negativamente ante una traición y que el jugador podría enfrentar rechazo social, conflictos familiares y daños permanentes en sus relaciones.
“No haría que todo el mundo estuviera totalmente tranquilo al respecto”, afirmó el desarrollador, quien añadió que el engaño “causaría mucho caos, desastre y sufrimiento”.
La posibilidad ha generado debate entre la comunidad del juego, ya que Stardew Valley se convirtió desde su lanzamiento en 2016 en uno de los títulos más reconocidos por su atmósfera relajante y acogedora.
El propio Barone reconoció que mantiene dudas sobre si este tipo de contenido encajaría realmente con la esencia del juego.
“Tal vez Stardew Valley deba ser, hasta cierto punto, un escape de ese tipo de cosas, porque es demasiado realista”, admitió.
Mientras tanto, el creador continúa trabajando en Haunted Chocolatier, su próximo proyecto, que mantiene altas expectativas entre los seguidores del desarrollador independiente.
