El Departamento de Justicia de Estados Unidos abrió una investigación sobre la NFL para determinar si su modelo de distribución televisiva ha rebasado los límites de la competencia y afecta a los aficionados, especialmente por el aumento en los costos de acceso a los partidos.
La indagatoria, reportada inicialmente por The Wall Street Journal, se centra en los contratos de transmisión de la liga y en la creciente fragmentación de contenidos entre plataformas de paga, lo que obliga a los seguidores a contratar múltiples servicios para poder ver la temporada completa.
De acuerdo con estimaciones de la revista Forbes, seguir todos los partidos de la NFL por streaming durante la temporada pasada pudo costar hasta 765 dólares, cifra que incluso se acerca a los mil dólares según el senador Mike Lee, quien impulsó la revisión del modelo.
La investigación se basa en la Ley de Radiodifusión Deportiva de 1961, que otorga a las ligas profesionales una exención antimonopolio para negociar derechos televisivos de forma conjunta. Sin embargo, este marco legal fue concebido en una época dominada por la televisión abierta, muy distinta al ecosistema actual de plataformas digitales.
Hoy en día, los juegos de la NFL se distribuyen en múltiples canales y servicios como ESPN, Amazon, Netflix y cadenas tradicionales, lo que ha generado críticas por el encarecimiento del acceso al contenido.
Un funcionario del gobierno estadounidense señaló que el objetivo es “garantizar la asequibilidad y crear igualdad de condiciones para los proveedores”.
Por su parte, la liga, encabezada por el comisionado Roger Goodell, defendió su modelo al asegurar que sigue siendo el más favorable para los aficionados, destacando que más del 87% de los partidos se transmiten en televisión abierta, incluyendo todos los encuentros en los mercados locales de los equipos.
La investigación se produce en un momento clave, ya que los actuales contratos de derechos de transmisión —que generan cerca de 11 mil millones de dólares por temporada— podrían renegociarse en los próximos años, en medio de cambios en la industria mediática y nuevas condiciones del mercado.
El Departamento de Justicia no ha detallado aún el alcance total del proceso, pero el caso abre un debate sobre el futuro del consumo deportivo y el acceso de los aficionados a los contenidos en la era digital.
