Redacción
La tensión por la participación de Irán en el Mundial 2026 escaló a niveles diplomáticos históricos. A escasos tres meses de que el balón ruede en las canchas de Norteamérica, una sombra de incertidumbre se cierne sobre el Grupo C del torneo.
Mientras las sedes en México, Canadá y Estados Unidos ultiman los preparativos para la gran fiesta, una declaración desde Medio Oriente ha puesto a trabajar horas extra a los directivos de la FIFA en Zúrich.
«Sin condiciones para jugar»: La tajante postura persa»
La noticia estalló a través del ministro de deportes iraní, Ahman Donyamali, quien aseguró de manera tajante que su selección no viajará a tierras estadounidenses para el Mundial 2026. El funcionario argumentó que, tras los ataques sufridos el pasado 28 de febrero en los que falleció el líder Ali Jamenei, no existen las condiciones morales ni políticas para participar.
Según el ministro, la nación ha enfrentado dos guerras en menos de un año y ha perdido a miles de ciudadanos, lo que imposibilita cualquier tipo de festejo deportivo en el territorio de quien consideran su agresor.
Mundial 2026: Donald Trump, Gianni Infantino e Irán
Este anuncio choca frontalmente con la postura de los organizadores. Apenas unas horas antes de la declaración de Donyamali, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se reunió con Donald J. Trump para discutir los preparativos del evento que inicia el 11 de junio. Durante el encuentro, el mandatario estadounidense reiteró que el equipo iraní es bienvenido para competir en sedes como Los Ángeles y Seattle.
Aunque desde noviembre se garantizó el visado para jugadores y técnicos, el gobierno de Trump mantuvo la restricción para los aficionados persas por motivos de seguridad nacional, un factor que tensó aún más la cuerda diplomática.
