Redacción
Pequeñas empresas privadas cubanas empezaron a importar directamente combustible en pleno bloqueo petrolero de Estados Unidos, mientras firmas internacionales asentadas en la isla exploran esta vía, según ha podido saber EFE.
La opción, una bocanada de aire frente a la asfixia energética inducida por Donald Trump, está sin embargo amenazada tanto por la farragosa burocracia cubana, con sus múltiples condiciones y retrasos, como por la sombra de las sanciones estadounidenses.
Además, los volúmenes que se están contratando son en todo caso para necesidades empresariales concretas y no servirían de ninguna forma para atender las necesidades energéticas del país, de unos 110 mil barriles diarios (de los que 40 mil proceden de pozos propios).
¿Por qué el petróleo que llegó a Cuba será para empresas extranjeras?
Según confirmaron varias fuentes, el Gobierno de Cuba celebró encuentros en los últimos días con empresarios extranjeros y emprendedores locales para explicarles cómo podría realizarse esa gestión, mientras la parálisis económica y social que atenaza progresivamente la isla.
Se trata de concretar el anuncio que hizo en noviembre pasado el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, de que “en breve” iba a permitirse a empresas extranjeras y mixtas importar su propio combustible, “cuando sea necesario”.
Hasta el momento el Estado cubano detentaba el monopolio de la importación de petróleo y combustibles -principalmente mediante tanqueros propios y rentados- y de la venta minorista de productos refinados dentro de la isla.
Varios participantes en estas reuniones con responsables del Gobierno explicaron que la importación de depósitos de combustible dentro de buques cargueros sería similar a la de cualquier otro producto en el exterior (a través de una importadora estatal), un proceso habitualmente lento.
Sin embargo, añadieron, habría que cumplir algunos requisitos extra de seguridad, por tratarse de material peligroso, y contar en destino con una localización segura también certificable o almacenarlos en empresas estatales ya acondicionadas para este uso.
Las autoridades cubanas recalcaron a los empresarios que el combustible que puedan importar particulares es exclusivamente para autoconsumo y no está permitida la reventa.
Según explicaron algunos interesados, la importación se realizaría en depósitos cilíndricos de acero inoxidable del tipo isotanque T11, que tienen capacidad para entre 21 y 26 mil litros. Estos dispositivos pueden instalarse en cualquier carguero porque se insertan en una estructura metálica de medidas estándar.
Varias empresas con sede en Estados Unidos tienen licencias específicas para exportar diésel en isotanques a Cuba, pero exclusivamente para clientes privados. No obstante, algunos empresarios en Cuba apuntan que están explorando opciones de compra en otros países de la región.
