Cooper Flagg dio el salto a la NBA después de un solo año universitario, pero su proceso de aprendizaje está lejos de haber terminado. Acostumbrado a temporadas repletas de triunfos y peleas por campeonatos, el novato de los Mavericks ha encontrado un escenario completamente distinto en Dallas, donde las derrotas se han vuelto parte del día a día.
Durante los últimos cuatro años, Flagg prácticamente no conoció la adversidad. En su paso por Duke apenas cayó en cuatro ocasiones, en la prestigiosa Academia Montverde sumó apenas tres tropiezos entre 2022 y 2024, y en su etapa con Nokomis perdió solo un partido antes de conquistar un campeonato estatal. Siempre estuvo inmerso en equipos protagonistas y acostumbrados a competir por lo más alto.
La realidad actual es otra: los Mavericks se ubican en la parte baja del Oeste con marca de 5-14. Luego de la derrota del lunes ante Miami, Flagg reconoció que ha sido un reto manejar la situación, aunque procura mantenerse firme emocionalmente apoyándose en su familia y enfocándose en los aspectos positivos que el equipo ha mostrado pese a las lesiones y la inestabilidad de la campaña.
En lo individual, su rendimiento ha sido destacado. Promedia 15.9 puntos por encuentro —el segundo mejor registro entre los novatos, solo detrás de su excompañero en Duke, Kon Knueppel— y ha acumulado más minutos que cualquier jugador de su clase. En Miami llamó la atención por su carácter competitivo, especialmente en los instantes finales de un juego cerrado, donde pidió el balón sin titubeos.
Bam Adebayo, figura del Heat, elogió su valentía y su rápido crecimiento, asegurando que Flagg está evolucionando más rápido de lo que muchos imaginan y que, hacia el cierre de la temporada, será un jugador muy complicado de marcar.
Adebayo conoce bien su potencial. En 2024 coincidió con él en las prácticas de la selección olímpica, donde Flagg, entonces con apenas 17 años, impresionó al dominar un partido de preparación ante el equipo que después conquistaría el oro en París.
